<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552</id><updated>2011-07-30T13:08:57.274-03:00</updated><category term='Demonio'/><category term='Pacto'/><category term='Suicidio'/><category term='Magia'/><category term='Lovecraft'/><category term='Asesinato'/><category term='Muerte'/><category term='Oscuridad'/><category term='Locura'/><category term='Poe'/><category term='Ultratumba'/><category term='Fantasía'/><category term='Terror'/><category term='Sobrenatural'/><title type='text'>Desde la negra noche...</title><subtitle type='html'>La cálida mordedura de la oscuridad</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-1841944940008992335</id><published>2010-02-10T15:24:00.002-03:00</published><updated>2010-02-10T15:27:33.182-03:00</updated><title type='text'>No fue más que un sueño</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/S3L6YH6ZNFI/AAAAAAAAAHY/khtbPbcB53M/s1600-h/Sue%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436682992537384018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/S3L6YH6ZNFI/AAAAAAAAAHY/khtbPbcB53M/s320/Sue%C3%B1o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;El tiempo desgrana&lt;br /&gt;Eternas Arenas&lt;br /&gt;Ni una plegaria&lt;br /&gt;Detiene su andar&lt;br /&gt;Las horas transcurren&lt;br /&gt;Las propias y ajenas&lt;br /&gt;Y vamos muriendo&lt;br /&gt;Vivir es soñar&lt;br /&gt;Un sueño precioso&lt;br /&gt;Un sueño perfecto&lt;br /&gt;O un sueño triste&lt;br /&gt;En la oscuridad&lt;br /&gt;Sueños que llegan&lt;br /&gt;Colmados de afecto&lt;br /&gt;Sueños que hacen&lt;br /&gt;Reir y llorar&lt;br /&gt;No desesperes&lt;br /&gt;Pues como los sueños&lt;br /&gt;La vida completa&lt;br /&gt;Puede cambiar&lt;br /&gt;Soñemos entonces&lt;br /&gt;Y seamos los dueños&lt;br /&gt;De nuestro destino&lt;br /&gt;Y al despertar&lt;br /&gt;Tranquilos digamos&lt;br /&gt;“No fue más que un sueño”&lt;br /&gt;Y sigamos soñando&lt;br /&gt;Con el alma en paz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2010&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-1841944940008992335?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/1841944940008992335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=1841944940008992335&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/1841944940008992335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/1841944940008992335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2010/02/no-fue-mas-que-un-sueno.html' title='No fue más que un sueño'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/S3L6YH6ZNFI/AAAAAAAAAHY/khtbPbcB53M/s72-c/Sue%C3%B1o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-7785278465597344079</id><published>2009-12-28T18:19:00.004-03:00</published><updated>2009-12-28T18:30:39.658-03:00</updated><title type='text'>Impulso Asesino</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SzkhQoYo3dI/AAAAAAAAAHQ/AeWTeIJLw5A/s1600-h/124_by_Blood__Stock1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5420400196119485906" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 203px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SzkhQoYo3dI/AAAAAAAAAHQ/AeWTeIJLw5A/s320/124_by_Blood__Stock1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El impulso lo golpeó como una bofetada y lo obligó a moverse. Era una suerte de sensación en la boca del estómago la que lo despertó del sueño en el que estaba sumido, y le hizo observar extrañado la habitación en la que se encontraba, sin comprender de donde venía aquello. Entonces la necesidad vino de nuevo, de una manera casi desquiciante, insoportable. Se levantó y abandonó la habitación hacia la calle.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El aire nocturno penetró por sus fosas nasales trayéndole aromas mezclados. Aire de ciudad, aromas de la gran urbe, tan natural y antinatural al mismo tiempo que lo desconcertó, pues los olores siempre habían tenido poder sobre él, aunque nunca se había preguntado el por qué. Sencillamente era una de las tantas cosas que daba por sentado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como la necesidad que tenía de matar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La liberación del impulso asesino, sin remordimientos, sin culpas. Sólo matar. Sentir la sangre, el miedo de su víctima, lo enloquecía de placer, lo excitaba tanto que le temblaban las piernas. Él los veía como seres inferiores, como meros juguetes de su sed de sangre. Si un psiquiatra hubiera podido analizar su mente lo hubiese calificado como sociópata. Pero eso era algo que no ocurriría jamás. Nunca se había preocupado por su sanidad mental. Nunca le había interesado aprender sobre el funcionamiento de la sociedad más allá de lo que le era indispensable para subsistir. La fiebre asesina para él era algo normal, y el hecho de tener que hacerlo sin ser descubierto también era parte del mismo juego. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escuchó a su víctima antes de verla. Escuchó sus pasos, despreocupados, que lo conducían hacia él, hacia su muerte. Esperó como un cazador que espera a su presa, escondido en las sombras del callejón. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La calle estaba desierta a esa hora de la noche. Se oían ruidos lejanos de bocinas de autos, música y cosas más difíciles de describir. Las luces de neón alumbraban pequeños círculos de claridad entre la penumbra, creando y multiplicando las sombras de las cosas. Aquí y allá baches de oscuridad añadían un toque macabro a la escena. La luna se elevaba, recortada por los edificios, blanca y majestuosa, llena y enorme, apagando el brillo de las pocas estrellas visibles por el resplandor de las luces de la ciudad. Y por la vereda, ensimismado en sus propios asuntos, avanzaba presurosa la víctima, sin saber hacia qué se dirigía. Los anteriores asesinatos nunca habían sido considerados relevantes por la prensa, y de todas formas él no habría podido saberlo, ya que no era aficionado a leer los diarios. Y su muerte aguardaba agazapada en la oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo sucedió muy rápido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El asesino se arrojó sobre su presa casi sin hacer ruido. La víctima no llegó comprender que sucedía, y, aterrorizada hasta el paroxismo, quiso escapar. Pero el verdugo sabía demasiado bien lo que tenía que hacer para sujetarlo mientras disfrutaba del olor del terror que emanaba de aquél. Se permitó entretenerse, dándole una aparente posibilidad de escapar, pero sin soltarlo nunca, disfrutando de su miedo, de los sonidos ininteligibles que salían de la garganta que pronto se apagaría en estertores sanguinolentos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando se cansó de jugar, temeroso de que el ruido pudiese atraer a alguien y tuviera que huir sin haber saciado su impulso asesino, con un rápido movimiento le rompió el cuello. Lo observó inerte en el suelo por unos instantes, regodeándose en la sangre y la adrenalina mientras se tranquilizaba su corazón, ya satisfecha su sed sanguinaria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La calle seguía desierta, ignorante el mundo de la tragedia que acababa de acontecer. Todo eso le era ajeno en ese momento de satisfacción. No existía el pasado ni el futuro. Sólo eran él y el cuerpo que yacía debajo de él, muerto. La noche era indiferente y continuaba con su trajín impersonal de aromas y sonidos lejanos. Hasta la noche en que el impulso volviera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;P&gt;&lt;/P&gt;&lt;P&gt;&lt;/P&gt;&lt;div align="justify"&gt;De repente un ruido en el callejón lo puso alerta. Agachó las puntiagudas orejas y maulló largamente, desafiante; tomó al ratón muerto en sus fauces y se alejó hacia la oscuridad con un andar rápido y felino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-7785278465597344079?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/7785278465597344079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=7785278465597344079&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7785278465597344079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7785278465597344079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2009/12/impulso-asesino.html' title='Impulso Asesino'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SzkhQoYo3dI/AAAAAAAAAHQ/AeWTeIJLw5A/s72-c/124_by_Blood__Stock1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-8232599324674825629</id><published>2009-03-24T16:25:00.002-03:00</published><updated>2009-03-24T16:40:07.182-03:00</updated><title type='text'>Trabajo Nocturno</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sck24AlyTZI/AAAAAAAAAFU/KZpEXcgx8X4/s1600-h/Cementerio_de_Noche-1024x768-92843.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316841170946641298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sck24AlyTZI/AAAAAAAAAFU/KZpEXcgx8X4/s320/Cementerio_de_Noche-1024x768-92843.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;— ¡Apresúrate! ¡No tenemos toda la noche!&lt;br /&gt;El imperativo susurrado flotó un segundo en el aire y despabiló a Andrew, que se había distraído por el hedor de la tumba abierta.&lt;br /&gt;El negro pozo se abría ante ellos, como las fauces de un demonio esperando ser alimentado, y esa imagen lo perturbó, si es que alguien que acaba de profanar una sepultura puede sentirse aún más perturbado. Andrew se admiraba de la entereza de ánimo de Charles, pero sospechaba que debajo de toda esa seguridad había un torrente de miedo que amenazaba con arrastrarlos a los dos, y le agradeció mentalmente por disimularlo.&lt;br /&gt;No era una buena época. En otro momento se habría horrorizado de sólo pensar que podía hallarse en esa situación. Pero la crisis de posguerra golpeaba con su mazo las vidas de todos. No había trabajo, y los jóvenes emigraban a otras tierras. Las preocupaciones cotidianas habían ido difuminándose hasta quedar sólo la gran cuestión de no saber si se iba a poder comer algo mañana. Y en esas circunstancias, aceptaron el ofrecimiento del estudiante de proveerle su “material de estudio”.&lt;br /&gt;Charles ya había hecho saltar la tapa del ataúd con un golpe seco del filo de la pala. A la luz de la luna pudieron observar el cadáver, y la extraña sensación de paz en su enjuto rostro. Un instante después lo sacaron como pudieron y lo metieron en un costal. Era una tarea repugnante, pero el joven había prometido una buena suma y no era una oportunidad que se pudiera dejar pasar. Lo cargaron en la carreta y, luego de rellenar la tumba y dejarla lo más natural posible, se tomaron un segundo para descansar. Andrew podía sentir una agudeza inusual en todos sus sentidos. Los sonidos de la noche, el ulular de los búhos en la arboleda cercana, la aspereza de la madera de la carreta, mil sensaciones difíciles de explicar que lo apabullaban.&lt;br /&gt;— ¿Qué te ocurre? —preguntó Charles.&lt;br /&gt;—Nada, es sólo que me pregunto si estamos haciendo lo correcto.&lt;br /&gt;—Pues el tipo no se quejó—, dijo Charles y se rió con una risa cansada—. No podemos dar marcha atrás ahora. Recuerda que tenemos que llevarle otro más para que nos pague. Esta noche ya no tenemos tiempo, así que mañana volveremos.&lt;br /&gt;Andrew asintió, cada vez más convencido de que algo estaba mal. Se subieron a la carreta y se alejaron dando tumbos por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justin se sentía envuelto en una bruma azulada. No lograba enhebrar los pensamientos, sólo sentía. De pronto se le cruzaba alguna imagen, algún recuerdo perdido. Y luego nada. Se sorprendió meditando sobre esto, y se asombró de poder pensar. No tenía idea de dónde se encontraba, ni se sentía con fuerzas para moverse. De a poco fueron apareciendo en su mente recuerdos más recientes, retazos de conversaciones. Un miedo que no lograba discernir lo acechaba como una bestia agazapada. Recordó a su esposa, sus hijos, las charlas con sus amigos. Y estaba ese terror oculto, no sabía a qué. Palabras sueltas. “Tenga cuidado”, “Esta vez duró demasiado”, “Unas horas más y…”. ¿Qué era eso? Una verdad luchaba por abrirse paso a su adormecida conciencia. Recordaba haber despertado, las caras que lo observaban, las flores, los deudos… ¿Había muerto? No, él se había levantado. Eso era. Era cataléptico, y ahora lo habían sepultado vivo. Podía sentir el olor de la tierra, la humedad, la opresión. Con horror abrió los ojos y halló la oscuridad que lo rodeaba. El pánico irracional lo arrasó y se sacudió, descubriendo que podía sentarse y que las tinieblas habían desaparecido. Y entonces vio que alguien, un desconocido, lo miraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrew cayó de la carreta, desencajado de terror, y quedó tieso a un costado del camino. Charles estaba paralizado por el miedo, viendo como el cadáver se asomaba del saco y lo observaba con ojos irracionales desde su flaco rostro iluminado por la luz de la luna llena. No podía reaccionar, esto no podía estar pasando. Estuvieron así, mirándose por unos segundos, que parecieron eternos. El supuesto muerto, lo miró de hito en hito, como queriendo saber quién era él, y luego de unos instantes intentó decirle algo, sin que nada coherente saliera de sus labios. La parálisis de Charles se quebró. Tomó lo más cercano que tenía, la pala, y le dio con todas sus fuerzas un golpe en la cabeza. El viejo cayó hacia atrás, se revolvió unos instantes y quedó inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas horas más tarde, la carreta arribaba al edificio trasero de la escuela de medicina. Charles se apeó y dio tres toques en la pesada puerta de madera. Al cabo de unos segundos, ésta se abrió, y un joven apareció.&lt;br /&gt;— ¿Has podido traerlo?&lt;br /&gt;—Sí. Pero déjame ver el dinero antes—, dijo Charles.&lt;br /&gt;—Está bien, pero recuerda lo que acordamos. Te daría la paga por dos cuerpos.&lt;br /&gt;—Así es, y aquí los tiene—, dijo Charles, levantando la manta que cubría la parte trasera de la carreta, mostrando el ensangrentado cadáver del viejo, y el de Andrew, con el terror aún dibujado en sus ojos sin vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-8232599324674825629?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/8232599324674825629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=8232599324674825629&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8232599324674825629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8232599324674825629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2009/03/trabajo-nocturno.html' title='Trabajo Nocturno'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sck24AlyTZI/AAAAAAAAAFU/KZpEXcgx8X4/s72-c/Cementerio_de_Noche-1024x768-92843.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-3630087554699386229</id><published>2009-02-04T14:43:00.002-02:00</published><updated>2009-02-04T14:58:07.526-02:00</updated><title type='text'>Uno para el otro</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SYnI49VwBzI/AAAAAAAAAFM/Jlry-FZpPzI/s1600-h/Uno+para+el+otro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298987317442119474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 274px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SYnI49VwBzI/AAAAAAAAAFM/Jlry-FZpPzI/s320/Uno+para+el+otro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Te extraño&lt;br /&gt;Cuando me abandonas&lt;br /&gt;Te añoro&lt;br /&gt;Cuando me dejas en la compañía de otros&lt;br /&gt;Te necesito&lt;br /&gt;Cuando te busco y no te encuentro&lt;br /&gt;Te espero&lt;br /&gt;Cuando el mundo me agobia&lt;br /&gt;Te encuentro&lt;br /&gt;Cuando el día muere y las sombras gobiernan&lt;br /&gt;Te amo&lt;br /&gt;Cuando me abrazas en las noches insomnes&lt;br /&gt;Te odio&lt;br /&gt;Cuando te resistes a dejarme ir&lt;br /&gt;Te olvido&lt;br /&gt;Cuando encuentro otros brazos&lt;br /&gt;Te recuerdo&lt;br /&gt;Cuando me rechazan&lt;br /&gt;Eres mía y yo soy tuyo&lt;br /&gt;Somos el uno para el otro&lt;br /&gt;Y jamás nos hemos de separar&lt;br /&gt;Porque soy un hombre solitario&lt;br /&gt;Y tú eres mi soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-3630087554699386229?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/3630087554699386229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=3630087554699386229&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/3630087554699386229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/3630087554699386229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2009/02/uno-para-el-otro.html' title='Uno para el otro'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SYnI49VwBzI/AAAAAAAAAFM/Jlry-FZpPzI/s72-c/Uno+para+el+otro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-682637433607311859</id><published>2009-01-17T09:27:00.004-02:00</published><updated>2009-01-17T09:49:31.254-02:00</updated><title type='text'>Aquella Tarde (2da parte y conclusión)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SXHFcJGNbII/AAAAAAAAAE8/MIK-pp_pfRo/s1600-h/haunted.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292228124406017154" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SXHFcJGNbII/AAAAAAAAAE8/MIK-pp_pfRo/s320/haunted.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Desperté a media mañana, como cualquier otro día de vacaciones. Me levanté y tomé un desayuno rápido, y luego mi mamá me envió a hacer unas compras. Cuando volvía de esos mandados, al pasar por enfrente de la casa abandonada, me detuve y me obligué a observarla. A esta altura ya había empezado a sentir ansiedad, ganas de terminar todo el asunto de una buena vez. La casa permanecía allí, ajena a todos estos conflictos que me atribulaban, imperturbable al paso del tiempo, como algún monstruo dormido de un cuento para asustar niños. Esperando…&lt;br /&gt;Luego de unos instantes, seguí mi camino, más contrariado que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora después de comer, llamaron a la puerta de mi casa. Eran Seba y el Checho, yo ya lo sabía antes de abrir la puerta.&lt;br /&gt;—Vamos—, dijo el Checho.&lt;br /&gt;— ¿Y Gustavo? —pregunté.&lt;br /&gt;—Dijo que en un rato viene.&lt;br /&gt;Salí y cerré la puerta. Cruzamos la calle y nos dirigimos hacia el terreno lindero de la temida casa, que pertenecía a la misma propiedad, y que era donde generalmente jugábamos. Nos habíamos fabricado una “puerta” levantando una de las esquinas del cerco de alambre, para poder entrar y salir fácilmente en nuestras habituales correrías. Al fondo del terreno había un nogal enorme —que normalmente era uno de los postes del arco cuando jugábamos a la pelota—, más atrás había un bosquecillo de granados y limoneros y un pequeño macizo de cañas. La hierba no crecía excesivamente, en parte gracias a que nosotros mal que mal la manteníamos corta de tanto pisotearla. Es que ese terreno era sencillamente el centro de nuestras actividades; nos brindaba espacio para correr, lugares donde ocultarnos… ¿Qué más podía pedir un chico de nueve años? Incluso el fondo de la casa era utilizado por nosotros. Había un cobertizo vacío, en el que nos resguardábamos cuando la lluvia nos sorprendía allí, tres tanques de agua —sin agua— en los que ya no nos ocultábamos, porque era un escondrijo demasiado sabido, y cuatro vigas en forma de arco para colocar una parra, que había desaparecido hacía mucho tiempo, y que semejaban las blanquecinas costillas de algún engendro antediluviano. Y allí estaba la casa propiamente dicha: dos ventanas tapadas por postigos metálicos, que alguna vez habían estado pintados de color verde, la pared descascarada y una desvencijada armazón con alambre de mosquitero oxidado cubriendo la sólida puerta de madera. La puerta que intentaríamos abrir.&lt;br /&gt;Aguardamos a Gustavo bajo la sombra del nogal, conversando de cualquier otra cosa. Se notaba que todos teníamos miedo, pero nos esforzábamos por no mostrarlo, por una cuestión de hombría. Incluso en un momento me pregunté si no estarían todos dispuestos a abandonar la idea. Pero mientras buscaba alguna forma “decorosa” de proponerlo, escuchamos el conocido silbido de Gustavo que nos avisaba que ya estaba llegando. Al cabo de unos instantes lo vimos atravesar el cerco de alambre, y venir hacia nosotros.&lt;br /&gt;—Bueno ¿Cómo hacemos? —preguntó el Checho una vez que todos estuvimos reunidos.&lt;br /&gt;Nos dimos cuenta de que no habíamos pensado en eso. Hicimos varias sugerencias, cada una más irrealizable que la otra; desde darle de patadas a la puerta, hasta usar un ariete. Finalmente el Checho salió con lo más simple: usar algún trozo de fierro como barreta y palanquear la puerta. Estuvimos de acuerdo y nos dimos a la tarea de encontrar algo que sirviera a nuestro propósito. Registramos durante un rato el terreno infructuosamente, hasta que recordé que en mi casa tenía un tramo corto de viga afilado para usarse como cincel, que nos vendría de perillas para lo que queríamos hacer.&lt;br /&gt;Una vez que lo hube traído, el Checho se hizo cargo de la tarea. Con decisión encajó la improvisada barreta entre el marco y la puerta e intentó forzarla; al ver que con su fuerza sola no alcanzaba, tomamos entre todos el cincel y dimos un fuerte empellón. Con un crujido siniestro, se astilló un trozo del marco y se zafó el pestillo.&lt;br /&gt;La puerta ya estaba abierta.&lt;br /&gt;Tardamos unos momentos en darnos cuenta, parecía como si nos hubiéramos sido privados de la capacidad de movernos. La puerta se entreabría, mostrándonos la negra entrada a lo desconocido. El corazón golpeaba en mi pecho como si fuera a salirse de mí. Las caras de todos reflejaban el terror. Pasados unos segundos recuperamos un poco el dominio de nosotros mismos y comenzamos a movernos. El Checho se volvió y preguntó.&lt;br /&gt;— ¿Quién entra primero?&lt;br /&gt;Nos miramos entre todos, sin que nadie dijera nada—. Vos fuiste el de la idea, Checho—, le dije.&lt;br /&gt;—Ah, sí... ¿Querés que haga todo yo?&lt;br /&gt;—Saquemos palitos—, propuso Gustavo. Ninguno objetó, así que se agachó y cortó unas briznas de hierba, y, de espaldas a nosotros, las preparó. Seba fue el primero en sacar. Seguí yo, rogando por dentro que no me tocara a mí la más corta, mientras un sudor frío me empapaba la frente. Luego fue el turno del Checho y, acto seguido las comparamos: Seba fue el elegido. Seguían el Checho, yo y por último, Gustavo. El rostro de Seba perdió el color, estaba muerto de miedo, pero luchó por ocultarlo y sonar decidido.&lt;br /&gt;—Bueno, voy yo primero...&lt;br /&gt;Se adelantó, y, como recordando algo, el Checho le alcanzó una pequeña linterna a pilas que sacó del bolsillo—. Tomá, lleva la linterna vos—, enarboló el cincel como un garrote—, yo te sigo con esto... por las dudas.&lt;br /&gt;Seba lo miró, tomó la linternita que le ofrecía, y con gesto grave se dirigió a la entrada de la casa. Nos colocamos detrás de él en fila india y, de un empujón, Seba abrió la puerta de par en par.&lt;br /&gt;Entró y lo seguimos. Lo primero que vi, fue lo que en otro tiempo era la cocina, con azulejos blancos manchados por el paso de los años en las paredes, y las oscurecidas marcas en el lugar que ocupaban antes la heladera, lo que probablemente era una alacena y la cocina propiamente dicha. La luz que teníamos eran los tenues rayos de sol que entraban por la puerta que habíamos abierto, y más allá la oscuridad iba devorando lo que alcanzábamos a ver. Todo lo que quedaba aquí era una mesada de mármol, sucia y rota. El piso de mosaicos estaba cubierto del polvo de décadas, y amortiguaba nuestros pasos. A tres metros de distancia, Seba encendió la linterna y pude ver su palpitante círculo luminoso caminando por la pared más alejada y penetrar por el hueco de una puerta. El pecho parecía que iba a estallarme, mientras me decía a mí mismo que no había nada que temer, aunque una parte de mi mente estaba aterrada. Seba oteó a través de la negrura con la linterna, tratando de ver antes de seguir por la puerta, que era como la boca de un lobo. Luego pasó por la puerta, seguido por el Checho y, a un paso de distancia detrás, Gustavo y yo.&lt;br /&gt;El piso de mosaicos dejaba lugar a uno de madera, que sonó quejumbrosamente cuando Seba puso un pie en él. Al oir el sonido, nos detuvimos, y pude sentir la respiración de Gustavo más agitada que nunca.&lt;br /&gt;—No pasa nada, la madera hace ruido—, dijo Seba en un susurro.&lt;br /&gt;Seguimos. La habitación a la que entramos era cuadrada y aparentemente estaba vacía, salvo por trozos de madera, y del cielorraso caído en otra época. El aire estaba viciado y olía a humedad y encierro de muchos años. Sobre la pared opuesta se veían finísimas líneas de luz en lo que nos dimos cuenta que era una de las ventanas cerradas del frente. Seba iluminó hacia la izquierda con la linterna y ahí estaba la puerta principal. Luego siguió haciendo correr el tenue círculo de claridad hasta encontrar la otra pared, y continuó por ésta, pasando por montículos de carcoma y suciedad, hasta encontrar una puerta cerrada. A dos metros había otra más, y después la pared de la cocina, de la cual veníamos. Nos dirigimos a la primera puerta, o mejor dicho, Seba caminó hasta ella empujado por el Checho, y nosotros fuimos detrás. Me estaba costando respirar, sentía como si me oprimieran los pulmones, y hasta donde podía ver no era el único. Seba dirigió una temblorosa mano al picaporte de la puerta, y lentamente, tratando de hacer el menos ruido posible, lo abrió y retiró la mano como si le quemara. Las bisagras oxidadas se quejaron con un chirrido que nos sobresaltó, y se abrió lentamente. A la luz de la linterna nos asomamos todos para atisbar en el interior de la estancia que había tras la puerta. Al principio no disitnguí nada, pero a medida que Seba movía la luz vimos lo que había sido un dormitorio. El esqueleto de una cama con los restos podridos del colchón aún encima, aparecía muerto en el rincón más alejado. Aquí el cielorraso parecía haberse desplomado más que en el lugar donde estábamos nosotros: por todo el suelo se veían pedazos de mampostería y restos de la descascarada pintura que cubría las paredes sucias y ennegrecidas. Sobre la cama, en la cabecera, un crucifijo, ya negro y torcido, dominaba la escena parodiando un sepulcro. Eso fue lo que me vino a la mente, y no pude evitar decirlo en un murmullo.&lt;br /&gt;—Es una tumba...&lt;br /&gt;El Checho me miró y negó con un movimiento de la cabeza—. ¿Qué decís?&lt;br /&gt;—Nada...&lt;br /&gt;—Ya está, vámonos—, susurró Gustavo, que aferraba mi brazo con los dedos agarrotados.&lt;br /&gt;—Para que falta esa puerta... —empezó a decir el Checho, cuando lo interrumpió Seba con un grito ahogado.&lt;br /&gt;— ¡Miren!&lt;br /&gt;Dirigimos la vista hacia donde apuntaba con la linterna. Sobre un cajón de madera ajado, en el rincón opuesto a la cama, había una figura. Se me secó la boca y por un momento no pude respirar, hasta que me dí cuenta de que era una efigie de yeso. Representaba un diablesa, roja, de rasgos indefinibles y en posición arrodillada. Nunca lo había visto antes pero me dí cuenta de lo que era antes de que Gustavo dijera, con un temblor en la voz que ya no se esforzaba en disimular: — ¡Les dije! ¡Les dije que adoraban al...!&lt;br /&gt;— ¡Callate! —, le dijo el Checho, con un ademán cortante—. Veamos la otra puerta y nos vamos.&lt;br /&gt;Seba intentó volver a cerrar la habitación pero desistió al comprobar que hacía mucho ruido. Estoy seguro de que el pobre no daba más de los nervios.&lt;br /&gt;Se dirigió a la siguiente puerta, que era igual a la anterior, y al igual que la anterior vez, muy despacio, acercó la mano al picaporte. Lentamente lo giró una, dos y tres veces, sin conseguir abrir la puerta. De repente el Checho gritó.&lt;br /&gt;Nos sobresaltamos; Seba dejó caer la linterna y Gustavo casi me arrancó la manga de la remera. Yo por mi parte, me quedé sin aire, como si me hubiera asfixiado, y el estómago lo sentía como lleno de cemento. Miramos al Checho, que comenzó a reirse a carcajadas.&lt;br /&gt;— ¡Qué cagazo! ¡Ja ja ja! ¡Casi se hacen encima! —decía entre risa y risa. Seba lo miraba como para matarlo. Gustavo le largó una puteada por lo bajo, mientras que yo no podía mandar al Checho al demonio, ya que aún estaba recuperando la respiración.&lt;br /&gt;— Checho, ¿Por qué no te vas un poco a la mierda?—le espetó Seba—. ¿Sos pelotudo o te hacés?&lt;br /&gt;—Yo me voy al carajo—, dijo Gustavo, soltándome por fin el brazo—. Checho sos un...&lt;br /&gt;Todos lo sentimos. Un golpe repentino, como si algo hubiera caído, sonó del otro lado de la puerta. El Seba todavía aferraba el picaporte, y lo soltó como si estuviera ardiendo. Su rostro se desfiguró del terror. El Checho quedó medio agachado, con la risa congelada, mientras que sus ojos se abrían como platos del espanto. El pánico se apoderó de mí, quería salir corriendo pero me encontraba paralizado; estaba clavado al piso y las piernas no me respondían. Todas las historias que había oído sobre esa casa, todos los rumores se daban cita en mi cabeza, en un caleidoscopio de imágenes aterradoras. No conseguía hilvanar un solo pensamiento coherente. De pronto sonó otro golpe, esta vez más próximo, como si algo estuviera acercándose a nosotros a través de la habitación cerrada.&lt;br /&gt;Fue la señal que nos sacó de la parálisis. Gustavo, el que estaba más cerca de la salida, fue el primero en desaparecer a la carrera. Yo corrí y corrí. No me preocupé por el Checho ni por Seba, que estaban detrás de mí. Simplemente intenté poner más distancia entre mí y ese horror desconocido. Crucé corriendo la cocina, salí por la puerta de atrás, y atravesé el terreno hacia el hueco en el alambrado. En mi huida lo encontré a Gustavo en el suelo. Se había tropezado con una de las raíces del nogal, y no conseguía levantarse. Lo tomé de la mano, sin detenerme, y lo alcé de un tirón. Escuchaba los sollozos de Seba y del Checho, que venían a toda velocidad. Crucé el cerco de alambre y seguí corriendo. Con los oídos martilleando y el corazón a punto de explotar, yo seguí corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dueña de la casa vino al mes de este incidente. Nunca supo que los que forzaron la puerta fuimos nosotros, aunque nuestra historia corrió de boca en boca entre todos los chicos del barrio. La mujer mandó arreglar los destrozos y refaccionó parte de la casa. En todo ese tiempo, no habíamos vuelto a jugar allí, como podrán suponer. Al tiempo, la familia de Seba, que vivía al lado, se mudó a la ciudad, y no sé que habrá sido de él ya que perdí todo contacto. La vida suele hacer esas cosas.&lt;br /&gt;Años después la casa fue arreglada, limpiada y vendida. Hoy vive allí una familia, de la cual soy amigo, aunque siempre invento alguna excusa cuando me invitan a pasar a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que debe haber alguna explicación lógica para el incidente que nos acaeció cuando teníamos nueve años. Todavía no la encontré. Lo único que conseguí fue sepultar en lo más profundo de mi mente ese recuerdo, para no revivirlo todos los días que paso frente a la casa. Aún así, en los días de verano, sobre todo a la hora de la siesta, siento un desasosiego creciente en mi interior. Aún así, todavía me despiertan las pesadillas. Aún así, no puedo dejar de recordar el miedo, el terrible miedo que me inundaba cuando corría aquella tarde, bañado en lágrimas y sudor frío, a encontrar refugio en los brazos maternos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-682637433607311859?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/682637433607311859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=682637433607311859&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/682637433607311859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/682637433607311859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2009/01/aquella-tarde-2da-parte-y-conclusin.html' title='Aquella Tarde (2da parte y conclusión)'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SXHFcJGNbII/AAAAAAAAAE8/MIK-pp_pfRo/s72-c/haunted.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-2610592176598623390</id><published>2009-01-09T16:04:00.004-02:00</published><updated>2009-01-17T09:50:24.533-02:00</updated><title type='text'>Aquella Tarde (1ra parte)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Originalmente posteado en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.hplovecraft.es/foros"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;www.hplovecraft.es/foros&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr_VMKBsSI/AAAAAAAAAC0/4P8mQncY7EY/s1600-h/shub_niggurath.jpg"&gt;&lt;/a&gt;And the house began to breathe, it seemed to be alive&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;King Diamond&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SWeTEmsLvtI/AAAAAAAAAEk/bQMeBaOxMAs/s1600-h/Aquella+Tarde.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289357994684563154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 319px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SWeTEmsLvtI/AAAAAAAAAEk/bQMeBaOxMAs/s320/Aquella+Tarde.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Las cigarras rompían el silencio de la siesta, llenando el aire estival con esos armónicos chirridos que sólo ellas saben emitir. ¿Tuvieron ustedes alguna vez la impresión de que el tiempo no pasara? Recuerdo haber pensado algo así en esa tarde, al mirar la mancha oscura que era mi sombra en el suelo. Si lo pienso un poco, hoy me puedo dar cuenta de que había algo irreal en la atmósfera, algo intangible. En aquel entonces, tan sólo era una sensación instintiva, como si alguna parte de mi mente quisiera prevenirme de algo. A los nueve años, un niño es muy permeable a este tipo de sentimientos; pero la lógica que comenzaba a primar en mí por aquellos tiempos, malinterpretó este malestar atribuyéndolo a la travesura que estábamos a punto de realizar.&lt;br /&gt;El día anterior habíamos estado planeando la incursión. El Checho, que era algo así como el líder de la barra, había propuesto la idea. No era algo que nunca hubiéramos pensado, pero creo que no habíamos llegado a formularlo es voz alta.&lt;br /&gt;—Estaría bueno meternos en la casa abandonada—, había soltado de repente—. A ver qué hay. ¿Qué les parece?&lt;br /&gt;La casa abandonada...&lt;br /&gt;Era una casa deshabitada y derruida en parte, con un terreno grande en el que siempre jugábamos a la pelota, o a las escondidas. Había acompañado nuestras infancias, desde que teníamos uso de razón, brindándonos siempre ese halo de misterio sobre el cual nuestra imaginación elucubraba las aventuras más inverosímiles. Lo que había dentro era un enigma: las puertas y ventanas estaban fuertemente cerradas, y eran de madera sólida, ya que había resistido con relativa firmeza el paso del tiempo. No sabíamos a quién le pertenecía, o si le pertenecía a alguien. La verdad es que sí, tenía una dueña que no la visitaba nunca, y hoy puedo suponer que estaría envuelta en algún papeleo de sucesión. De todas maneras no teníamos forma de saberlo sin preguntarles a nuestros padres, lo que no hacíamos para no quebrar el encanto. Pienso que necesitábamos creer que la casa no tenía dueño, y éramos felices así.&lt;br /&gt;La siesta, durante el mes de enero, era la hora en que, sentados en el pasto y a la sombra de algún árbol, nos dedicábamos al ocio, a conversar sobre cualquier estupidez y a planificar lo que haríamos el resto del día en cuanto el sol hubiera bajado un poco. Hoy se ha perdido un poco, pero en esos años, a la hora de la siesta no había negocios abiertos ni gente en la calle. El tren, a unas cuadras de nuestro “centro de operaciones”, pasaba cada una hora, rompiendo un poco con el silencio que descendía sobre el barrio como una capa de polvo asentándose sobre un mueble. La quietud reinaba mayestáticamente, y puedo afirmar que fue lo más parecido a la paz zen que experimenté jamás. En el transcurso interminable de días veraniegos (en realidad sólo parecían interminables; a medida que las semanas pasaban, uno se preguntaba adónde se habían ido las vacaciones), no había mucho para hacer. Organizar algún partido de fútbol, jugar a los videojuegos en el local de arcade de la estación, o simplemente sentarse a la sombra a vaguear, eran nuestras principales ocupaciones. Y por eso, la invitación del Checho a meternos en la vieja casa de la cuadra, nos tomó un poco por sorpresa.&lt;br /&gt;En ese momento de modorra mental, tardamos unos instantes en reaccionar. El Seba y yo nos miramos, y lo miramos al Checho. Él nos devolvió la mirada a su vez, expectante, para ver que repercusión causaba lo que había dicho. Como ya dije, él era algo así como el líder, más que nada por ser quién tomaba la iniciativa la mayoría de las veces. El resto lo seguía, sin poner muchas objeciones. La barra de amigos que conformábamos estaba compuesta de seis o siete chicos, de los cuales el Checho, Seba y yo, al vivir en la misma cuadra, andábamos todo el tiempo juntos. Íbamos a diferentes escuelas, por lo que durante el año lectivo aprovechábamos las horas de la tarde para hacer nuestras correrías cuando ya habíamos salido del colegio. Pero en las vacaciones de verano, prácticamente vivíamos en la calle. Los demás pibes —el gordo Fernando, Gustavo, el Chueco— a veces se nos sumaban, sobre todo cuando se armaba partido, o, en el caso del Chueco, cuando no tenía que atender el quiosco de la familia.&lt;br /&gt;El Checho volvió a preguntar “¿Qué les parece?”, ansioso por nuestra respuesta, aunque sabía disimularlo con sus gestos pausados y su voz cansina.&lt;br /&gt;— ¿Ahora? —, le pregunté al Checho, mirando por encima del hombro hacia la casa, que se erguía a cincuenta metros de donde nos encontrábamos.&lt;br /&gt;—No, gil, el año que viene—, contestó con una sonrisa sobradora en los labios—. Ahora, ¿qué decís?&lt;br /&gt;—Dejá de joder, Checho, ¿qué apuro hay? —saltó Seba, pachorriento como siempre—. Damián tiene razón. Podemos ir mañana, y así les avisamos a los otros—, completó, sentándose y mondándose los dientes con una brizna de pasto.&lt;br /&gt;— ¿Qué pasa? ¿Tenés miedo? —rió el Checho.&lt;br /&gt;— ¿De qué? Si no debe haber nada adentro de esa casa.&lt;br /&gt;—Y bueno, entonces vamos—, concluyó triunfante.&lt;br /&gt;— ¿Y los otros? —pregunté.&lt;br /&gt;—Que se caguen—, subrayó categóricamente—. Nunca hacen nada, no son capaces de conseguir ni una pelota para jugar. El único es el Chueco, pero siempre está en el negocio—, y al decir esto se puso de pie y se desperezó. Lo imitamos y empezamos a caminar.&lt;br /&gt;Cuando estábamos a mitad de camino, escuchamos un grito que nos hizo sobresaltar, tan ensimismados íbamos. Nos dimos vuelta los tres al mismo tiempo para ver venir a Gustavo en bicicleta.&lt;br /&gt;— ¿Qué pasa? —inquirió el Checho cuando nos alcanzó—. Vas a despertar a todo el barrio a los gritos.&lt;br /&gt;—Pasa que los estaba buscando por todos lados—, contestó Gustavo, recuperando la respiración. Se notaba que había venido pedaleando desde hacía rato.&lt;br /&gt;—Si siempre estamos acá, ¿adónde nos buscabas? —le pregunté.&lt;br /&gt;—Pasé hace un rato y no los vi. Pensé que andaban por la estación y me fui a ver.&lt;br /&gt;Seba se palmeó en la frente—. Hace un rato estábamos en tu casa Damián, por eso...&lt;br /&gt;—Bueno, la cosa es que hay partido, Miguel nos desafió por cinco Coca-Colas—, terció Gustavo.&lt;br /&gt;— ¿Y juntamos la gente? —, consultó el Checho—. El Chueco no creo que pueda si está en el negocio.&lt;br /&gt;—Ya lo fui a buscar. Me dijo que en un rato sale. El que no puede es Fernando.&lt;br /&gt;—Igual el gordo no corre nada, ni para el arco sirve. Avisale a tu primo, que mas o menos juega.&lt;br /&gt;—Si, ahí estaba yendo para la casa. Bueno, vayan para allá, para la cancha de la Juanita. A eso de las cinco quedamos con Miguel. Ellos llevan la pelota—, alcanzó a decir Gustavo mientras volvía a pedalear como un desaforado y se perdía al doblar la esquina. Nos quedamos un rato mirándolo irse, y después nos dimos vuelta y empezamos a caminar perezosamente hacia el lugar del encuentro. No dijimos nada de la casa. Es curioso ver cómo los niños desvían rápidamente la atención, ya que fuimos hablando únicamente de estrategias de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a comentar el partido, me llevaría todo un libro hacerlo. Ganamos, aunque fue más por suerte que por nuestras habilidades futbolísticas. Los contrarios desconocieron la apuesta (supongo que no estaban preparados para perder), y faltó poco para que se montara una batalla campal. Volvimos a nuestra madriguera con sentimientos encontrados. Por un lado estábamos felices de haber vencido al equipo de Miguel, en el que varios nos llevaban un par de años de edad; por otra parte no podíamos esconder la frustración de no haber conseguido el trofeo de cinco botellas de gaseosa azucarada, que a esa edad era mejor aún que la copa del mundo, a pesar de lo que nuestras madres —y el dentista— decían.&lt;br /&gt;— ¡Es la última vez que armamos partido con ellos!—, exclamó Seba—. Tenemos que jugar con los del Mencho, que se la bancan si pierden.&lt;br /&gt;—Sí, pero no les ganamos ni a palos—, dije—. Lo que podríamos armar es algún mezcladito.&lt;br /&gt;—Ya fue—, dijo el Checho—. Gustavo, vos y los partidos que armás...&lt;br /&gt;—Pará ¿yo que culpa tengo?—, se enojó Gustavo, y las siguientes imprecaciones cruzadas fueron subiendo rápidamente de tono hasta que, afortunadamente, derivaron en bromas, que más que nada eran una válvula de escape para no terminar a los golpes entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a nuestra calle, la tarde arrojaba sus últimas luces, dando paso a un ocaso que fue del dorado al rojo cobrizo, para finalmente desembocar en una apacible noche de estío.&lt;br /&gt;Nos habíamos sentado en la vereda de mi casa, hablando del partido en tono anecdótico, ya superado el mal momento, que es lo que generalmente ocurre con las pequeñas tragedias en esa etapa de la vida. Uno a uno los chicos se habían ido yendo a sus hogares y, cuando el primo de Gustavo se fue, quedamos únicamente el Checho, Seba, Gustavo y yo.&lt;br /&gt;—Bueno, al final no dijimos nada de la casa abandonada hoy—, nos recordó el Checho—. ¿Vamos mañana?&lt;br /&gt;— ¿Qué pasó con la casa? —preguntó Gustavo. Él no sabía nada de lo que habíamos hablado a la tarde.&lt;br /&gt;—Habíamos dicho de meternos, a ver qué hay adentro—, le informó Seba.&lt;br /&gt;Ahora bien, entre los chicos del barrio corrían las historias más variadas sobre lo que encerraba esa casa. Desde las típicas leyendas espeluznantes de “casa embrujada”, hasta los relatos policiales más escabrosos, plagados de asesinatos y botines escondidos. Todos estos rumores eclosionaban en nuestra por entonces febril imaginación, y no vacilábamos en agregar detalles de nuestra propia invención a todo lo que ya circulaba de boca en boca, con la inconciente esperanza de aportar algo al mito que se estaba formando. Pero entre el hecho de repetir habladurías y comprobar su veracidad en carne propia, había un abismo de temores que buscábamos disimular lo mejor posible.&lt;br /&gt;— ¿En la casa ésa? —, preguntó Gustavo, como para estar seguro de que había oído bien—. Dicen que a la noche se junta una banda de ladrones ahí...&lt;br /&gt;— Yo vivo al lado y nunca escuché gente ahí adentro—, dijo Seba.&lt;br /&gt;—Y, no van a ir haciendo ruido. No son giles—, dijo Gustavo, muy serio.&lt;br /&gt;—Igual vamos a ir a la tarde—, terció el Checho—. No me vas a decir que tenés miedo...&lt;br /&gt;—No, miedo no... Pero Aldo, el que antes vivía enfrente de tu casa, Seba, decía que ahí antes se juntaban unos locos que adoraban al diablo—, siguió Gustavo—, y un día mataron a uno y después no vinieron más. Hasta que los ladrones lo empezaron a usar de escondite.&lt;br /&gt;Todos conocíamos ese cuento, con más o menos detalles. Internamente, la voz de la razón nos decía que no podía ser verdad; pero una sombra de inquietud empezó a crecer dentro de nosotros. Haciendo un esfuerzo me sobrepuse, y traté de restarle veracidad, aunque ni yo mismo me creía.&lt;br /&gt;—Para mí que lo inventó todo ese Aldo—, dije—. Si se juntaran chorros ahí, ¿te creés que la policía no los agarraría?&lt;br /&gt;No soné muy convencido, y Gustavo se dio cuenta.&lt;br /&gt;—No sé, no sé... Si vamos todos, yo voy. Pero si llegamos a encontrar algo raro, me mando a mudar.&lt;br /&gt;— ¡Qué cagón que sos! —, se rió el Checho, y Gustavo lo fulminó con la mirada—. ¡Si no va a pasar nada!&lt;br /&gt;—Bueno, les aviso para que después no me digan nada—, dijo parándose. Se subió a su bicicleta—. ¿A qué hora nos juntamos?&lt;br /&gt;El Checho nos miró a todos, para ver si había alguna objeción—. A la tarde, después de comer.&lt;br /&gt;Gustavo asintió sin decir nada y se fue traqueteando por la calle, pedaleando despacito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche me costó conciliar el sueño: mi imaginación bullía con imágenes extraídas de mil películas de terror. Pero lo único podía hacer para evitarlo era intentar autoconvencerme de que los rumores no eran más que eso, rumores.&lt;br /&gt;No funcionaba.&lt;br /&gt;Imaginé decenas de excusas para no ir, una más absurda que la otra, hasta que al final tuve que hacerme a la idea de que escapar era imposible. La cuestión era simple: si el Checho había decidido ir y la mayoría lo había aceptado, dar un paso atrás era quedar como un cobarde ante mis amigos. Y tener que sobrellevar esa cruz el resto de mi infancia era sencillamente insoportable. Resulta patético pensar en la cantidad de idioteces que hacemos sólo para obtener la aprobación de los demás.&lt;br /&gt;En algún momento de la noche, el cansancio finalmente me venció.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Continuará...&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2009&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-2610592176598623390?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/2610592176598623390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=2610592176598623390&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/2610592176598623390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/2610592176598623390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2009/01/aquella-tarde-1ra-parte.html' title='Aquella Tarde (1ra parte)'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SWeTEmsLvtI/AAAAAAAAAEk/bQMeBaOxMAs/s72-c/Aquella+Tarde.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-7689412181341381010</id><published>2008-12-31T12:36:00.006-02:00</published><updated>2008-12-31T13:03:05.442-02:00</updated><title type='text'>Feliz Año Nuevo</title><content type='html'>Hoy voy a violar un poco los derechos de autor, les voy a desear un muy pero muy feliz año nuevo, y que en este 2009 que empieza mañana se cumplan todos sus deseos... así que tengan cuidado con lo que piden, ja ja ja...&lt;br /&gt;Y bueno, lo de los derechos de autor lo decía porque les dejo algo de Mafalda, una de las mejores tiras cómicas del mundo, de Quino... ¡Que las disfruten!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 571px; CURSOR: hand; HEIGHT: 359px; TEXT-ALIGN: left" alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3091/3153871848_022486b742_o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 564px; CURSOR: hand; HEIGHT: 349px; TEXT-ALIGN: left" alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3251/3153871854_316cfc792b_o.jpg" border="0" /&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!!!!&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;(Sí, Jorge Arbusto, hasta para vos)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-7689412181341381010?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/7689412181341381010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=7689412181341381010&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7689412181341381010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7689412181341381010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/12/feliz-ao-nuevo.html' title='Feliz Año Nuevo'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-17144965738343456</id><published>2008-12-19T18:06:00.004-02:00</published><updated>2008-12-19T18:42:58.319-02:00</updated><title type='text'>Puede ocurrirle a cualquiera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SUwCqrUWTfI/AAAAAAAAAEM/B3g3LEFeuuw/s1600-h/Forest+of+horror.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281599395204582898" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SUwCqrUWTfI/AAAAAAAAAEM/B3g3LEFeuuw/s320/Forest+of+horror.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las luces del ocaso refulgían en la nube de polvo que levantaba el automóvil a su paso. La pareja de ancianos, sentados en sendas reposeras en el pórtico de la tienda, obrservaron asentarse la polvareda al detenerse el Chevy frente al negocio. Un hombre y una mujer se apearon del vehículo y se dirigieron hacia los viejos.&lt;br /&gt;—Disculpe señor, creo que nos hemos perdido. ¿Sabe dónde puedo retomar la ruta 315? —consultó el muchacho, que no aparentaba más de 25 años.&lt;br /&gt;El anciano se inclinó un poco hacia adelante y le preguntó mirándolo por encima de sus anteojos.&lt;br /&gt;— ¿Adónde se dirige, caballero?&lt;br /&gt;—Hacia Cold Lake.&lt;br /&gt;— ¡Pues sí que se ha desviado! Está a más de cincuenta kilómetros del empalme de la ruta. Esto es Redfield.&lt;br /&gt;—No vi ese nombre en el mapa—, dijo el muchacho rascándose la cabeza.&lt;br /&gt;—No se preocupe, es un pueblo pequeño y tranquilo. No figura en la mayoría de los mapas de caminos.&lt;br /&gt;El joven intercambió una mirada con la chica, que suspiró de fastidio.&lt;br /&gt;— ¿Hay algún lugar donde podamos pasar la noche? Es que estamos de luna de miel y teníamos reservaciones en Cold Lake, pero está oscureciendo y preferiría descansar. Estuve conduciendo casi todo el día—, inquirió al anciano.&lt;br /&gt;—Joven, no es tan mala la ruta, puede conducir tranquilo y a la madrugada estaría en Cold Lake—, dijo la anciana, con una expresión exageradamente melosa. El viejo le dirigió una extraña mirada inescrutable.&lt;br /&gt;—Cariño, los jóvenes están cansados. Es su luna de miel, creo que tienen derecho a pasar la noche. Qué clase de luna de miel sería si tienen un accidente por dormirse conduciendo.&lt;br /&gt;La anciana bajó la mirada y asintió.&lt;br /&gt;—Caballero—, dijo el anciano al joven, que los miraba como hipnotizado—, a unos seis kilómetros hay un motel. Creo que puede ser lo que está buscando para descansar.&lt;br /&gt;—Ok, muchas gracias señor—, dijo el muchacho, y le hizo señas a la chica para que entrara en el coche—. Seis kilómetros nada más.&lt;br /&gt;—No puede perderse—, le dijo el viejo, y sonrió una sonrisa sin dientes que repugnó al joven. La parejita entró en el Chevy y con un rugido, continuaron su camino por la ruta con la consiguiente polvareda que ahora apenas se veía en la tenue luz del anochecer.&lt;br /&gt;—Te dije que vendrían—, dijo el viejo—. ¿Qué se supone que fue eso? ¿Querías acaso que se fueran? Sabes que no es posible.&lt;br /&gt;—Es que... son apenas una pareja de recién casados.&lt;br /&gt;—Si, pero no olvides qué día es hoy. Ya deberías haberte acostumbrado.&lt;br /&gt;—Lo sé. Es que a veces... —la anciana prorrumpió en sollozos y se llevó las manos al rostro. El viejo le dirigió una mirada severa.&lt;br /&gt;— ¡Ya basta! Todos tenemos que hacer nuestra parte. Nosotros, incluso los forasteros. Así ha sido desde hace más de 300 años.&lt;br /&gt;La anciana se calmó un poco, pero las lágrimas siguieron rodando por sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motel estaba allí, donde el viejo le había indicado. John sintió algo de alivio al pensar que podría descansar unas horas. Dado que Anna no se encontraba de buen humor debido a las vueltas que habían dado cuando él se había perdido, no esperaba nada de “acción” esa noche.&lt;br /&gt;—Espero que podamos comer algo—, dijo ella con fastidio—. Detesto estos lugares de mala muerte.&lt;br /&gt;—No te preocupes, cariño. Ya verás que estará todo bien—, detuvo el auto frente al motel—. A mal tiempo, buena cara.&lt;br /&gt;Anna le dirigió una mirada asesina y él se apresuró a bajar del Chevy para evitar otra discusión. No era precisamente la idea que tenía para su luna de miel, pero ¡qué diablos! Al día siguiente todo seguiría por carriles normales.&lt;br /&gt;Se registraron y se dirigieron a la habitación, no sin antes preguntar dónde podían comer.&lt;br /&gt;—Detrás del edificio está la cafetería—, dijo el empleado—. Seguro que les gustarán las especialidades que tenemos.&lt;br /&gt;John agradeció la información, y acompañó a su esposa a la habitación.&lt;br /&gt;— ¡Muero por una ducha! Cariño ¿Quieres ducharte tú primero?&lt;br /&gt;— ¿No has notado nada extraño en la forma en que nos miraba ese hombre? —dijo ella.&lt;br /&gt;—No, pero la verdad es que no le presté mucha atención. ¿Por qué?&lt;br /&gt;—Nos observaba como... bueno... raro.&lt;br /&gt;—Supongo que no están acostumbrados a ver mucha gente por estos lugares.&lt;br /&gt;Anna hizo un gesto como si espantara una mosca.&lt;br /&gt;—En cuanto a la ducha, la tomaré... pero estaba pensando que tal vez quieras ayudarme a enjabonarme la espalda—, dijo ella dedicándole una caída de ojos seguida de una sonrisa insinuante.&lt;br /&gt;—Por supuesto Señora Mitchels. Será un placer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ducharon, hicieron el amor y luego se ducharon de vuelta. En la cafetería les sirvieron una sopa de vegetales y un poco de carne que era medianamente comestible. Si bien Anna ya no estaba de tan mal humor, parecía que había decidido tomarse todo con la mejor cara posible. Se retiraron a su cuarto y se dispusieron a dormir un poco.&lt;br /&gt;Estaban acostados, abrazados, intentando conciliar el sueño sin lograrlo, cuando él le habló.&lt;br /&gt;—Anna, cariño...&lt;br /&gt;— ¿Mmsí?...&lt;br /&gt;— ¿No sientes que es casi como si nos hubieran estado esperando? Sé que es una locura, pero por aquí no debe pasar mucha gente.&lt;br /&gt;—Supongo que no.&lt;br /&gt;—Y sin embargo pareciera como que nuestra llegada no hubiera afectado su rutina... como si hubiesen preparado todo para que estuviéramos aquí.&lt;br /&gt;—Duerme ya, mi amor, son imaginaciones tuyas—, dijo ella, disimulando la intranquilidad que le provocaban las palabras de John.&lt;br /&gt;Se durmieron.&lt;br /&gt;El ataque llegó a la madrugada. Con un chasquido la puerta se abrió y cinco hombres entraron rápidamente en la habitación. El matrimonio no los oyó debido al profundo sueño en el que se encontraban, provocado por la droga que pusieron en su comida. Los amarraron y los subieron en una Pick Up, y luego de darle marcha se internaron en la negrura del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando despertó, John no comprendía lo que estaba ocurriendo. Su mente tardó una eternidad para asimilar la visión que le devolvieron sus ojos. Se hallaba en el centro de un claro rodeado de árboles, desnudo y suspendido de cabeza a unos dos metros del suelo. A su alrededor había un círculo de gente intercalados con unas estacas de la altura aproximada de un hombre, con antorchas en los extremos, que iluminaban la dantesca escena. A su lado vio a su esposa, aún inconciente y en la misma situación que él. Después de unos instantes de perplejidad, reaccionó imprecando a la gente del círculo, entre los que reconoció a la pareja de ancianos que lo habían enviado al motel.&lt;br /&gt;— ¡¿Qué es lo que ocurre?! ¡Por Dios, bájenme de aquí!&lt;br /&gt;—Dios no tiene nada que ver con esto—, le dijo el anciano que ya conocía—. Éste no es su dominio.&lt;br /&gt;De improviso escuchó un grito al lado suyo. Anna había despertado y estaba horrorizada por las circunstancias en que se encontraban.&lt;br /&gt;— ¡John! ¡John! ¡¿Qué está pasando?! ¡¿Qué hacemos aquí?!&lt;br /&gt;— ¡No lo sé! ¡Bájennos, malditos enfermos!—, gritó John.&lt;br /&gt;— ¡Silencio! —, dijo el viejo—. ¡Jedediah, amordázalos!&lt;br /&gt;El aludido, que no era otro que el empleado del motel, se adelantó presuroso seguido de dos hombres más y cumplió la orden, no sin dificultad ya que la pareja se movía dentro de sus posibilidades. Al fin quedaron amordazados, una bañada en lágrimas, y el otro fulminando a todos con la mirada y sacudiéndose aún.&lt;br /&gt;El viejo se adelantó.&lt;br /&gt;—Es la hora—, dijo.&lt;br /&gt;Un sonido de tambores surgió desde algún lugar a espaldas de John. El círculo de gente comenzó a entonar una salmodia delirante, y algunos iniciaron una frenética danza. John observaba con espanto mientras seguía intentando liberarse en vano. De reojo vio a su mujer, que tenía los ojos abiertos como platos y la mirada desencajada de terror. Los bailarines empezaron a golpearse y a arrancarse la ropa, y al cabo de unos minutos se hallaban todos desnudos y como poseídos por una demente euforia. El espectáculo era realmente horripilante. El viejo hizo una seña y entre dos muchachos trajeron una cabra y la condujeron hasta una piedra redonda, en el borde del claro. Él sabía lo que vendría, pero no pudo apartar la vista. Por dentro rogaba que Anna se desmayara, que no viera eso. El anciano tomó un cuchillo enorme y sin prisa degolló al animal, sosteniéndolo para que se desangrara sobre la piedra. La multitud prorrumpió en alaridos y vítores, mientras el viejo murmuraba algo en un idioma que John jamás había escuchado. Los murmullos fueron subiendo de volumen, coreados por los gritos de los presentes en un crescendo infernal. No podía distinguir las palabras de esa extraña jeringonza. Le pareció oir algo como “Niggurath” y “Azatoth”. Pero quizá fueron imaginaciones de él, acuciado por el horror de la situación. Su mujer al fin se había desmayado y colgaba inerte a su lado. Y John mismo había dejado de sacudirse, pues aunque estaba aterrorizado, la escena y el canto no dejaban de tener algo de hipnótico.&lt;br /&gt;Ahora todos se hallaban mirando hacia la espesura de los árboles, como si estuvieran esperando algo. O a alguien. La salmodia continuó por un tiempo indeterminado, mientras que algunos de los cultistas habían caído postrados, presas de un frenesí místico.&lt;br /&gt;Entonces llegó el verdadero horror.&lt;br /&gt;Porque aquello que la gente había estado invocando, se presentó al fin. Con pavor, John escuchó un sonido estremecedor, como si una gran masa se desplazara por el bosque, arrancando los árboles a su paso. En la negrura umbría que lo rodeaba más allá del círculo de luz, creyó ver algo enorme, más oscuro que la oscuridad misma. Era la personificación del terror, la materialización de todos los miedos. Cuando pudo distinguir algo de la gelatinosa cosa que se aproximaba a la luz, comenzó a sacudirse como un poseso, gritando a pesar de la mordaza, incapaz de pensar ya. Todo lo que quería hacer era huir, salir de allí. No le importaba su esposa, no le importaba nada. Su cordura había quedado en la habitación del motel, esto simplemente no podía estar sucediendo. El universo no podía permitir semejantes monstruosidades. Cerró los ojos, buscando escapar de la visión de esa masa amorfa, de esos cientos de ojos que lo observaban, de esos cuernos antinaturales que asomaban de todas partes, de esos dientes y esas bocas que se movían absurdamente y emitían gorgoteos aberrantes mientras la cosa se acercaba.&lt;br /&gt;La multitud gritó “¡Iä, Shub-Niggurath!”, y lo último que John pudo ver antes de perder la conciencia para siempre, fue al viejo adelantándose con el cuchillo hacia Anna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La investigación que tuvo lugar durante diciembre de ese año, debido a la desaparición de John y Anna Mitchels, recién casados, fue infructuosa. El auto en el que viajaban fue hallado sobre la ruta 315, veinte kilómetros antes de Cold Lake, que aparentemente era el destino de la pareja. No había rastros allí que indicaran la suerte del joven matrimonio. Parecía como si hubieran aparcado el Chevy y se hubiesen ido sencillamente. No había señales de violencia ni nada que aportara datos a la policía. A los dos meses el inspector que se encargaba del caso se topó de casualidad con información de un suceso similar ocurrido siete años antes, que permanecía sin resolverse. Desgraciadamente se retiró de las fuerzas una semana después y el caso fue cerrado debido a la falta de evidencia. Después de todo, medio millón de personas desaparecen cada año. Puede ocurrirle a cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-17144965738343456?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/17144965738343456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=17144965738343456&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/17144965738343456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/17144965738343456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/12/puede-ocurrirle-cualquiera.html' title='Puede ocurrirle a cualquiera'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SUwCqrUWTfI/AAAAAAAAAEM/B3g3LEFeuuw/s72-c/Forest+of+horror.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-8921433689987633664</id><published>2008-12-04T18:56:00.002-02:00</published><updated>2008-12-04T18:58:52.185-02:00</updated><title type='text'>Divagando</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SThEJZsdPVI/AAAAAAAAAEE/beJXDpQpX10/s1600-h/Divagando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5276041891771399506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 239px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SThEJZsdPVI/AAAAAAAAAEE/beJXDpQpX10/s320/Divagando.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Días grises y de melancolía.&lt;br /&gt;El silencio grita, grita a viva voz.&lt;br /&gt;La lluvia cae, pertinaz y fría.&lt;br /&gt;Mi mente divaga, divaga hacia vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía surge, surge implacable,&lt;br /&gt;tenaz como el río que corre hacia el mar.&lt;br /&gt;Sentimiento lejano, ternura insondable,&lt;br /&gt;profundidad enorme, amor abismal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera gritar lo que mi alma ansía&lt;br /&gt;y al fin ser libre de esta angustia atroz.&lt;br /&gt;Mas, ¡Ay de mí! la lluvia cae fría&lt;br /&gt;y mi mente divaga, divaga hacia vos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-8921433689987633664?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/8921433689987633664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=8921433689987633664&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8921433689987633664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8921433689987633664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/12/divagando.html' title='Divagando'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SThEJZsdPVI/AAAAAAAAAEE/beJXDpQpX10/s72-c/Divagando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-6210083041036189869</id><published>2008-11-26T16:57:00.002-02:00</published><updated>2008-11-26T16:59:59.630-02:00</updated><title type='text'>Noche</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SS2cdkD0uJI/AAAAAAAAAD8/2hwesDRkvKM/s1600-h/Noche.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5273042770430572690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SS2cdkD0uJI/AAAAAAAAAD8/2hwesDRkvKM/s320/Noche.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;La brisa nocturna acaricia mi rostro. Es una leve sensación de frío que contrasta con el calor de la noche. Y estas noches de verano sí que son calurosas. Un suave escalofrío recorre mi espalda y me obliga a detenerme un instante, al tiempo que me desprendo de la carga de un día de trabajo y de las preocupaciones cotidianas para admirar la paz de la calle tranquila.&lt;br /&gt;Sigo adelante, y aspiro los aromas crepusculares. El asfalto caliente, la tierra húmeda, la clorofila, un leve dejo de carne asada en el aire, una multitud de olores se mezclan y producen en mí impresiones encontradas y el inevitable sentimiento del regreso a casa. Un silencio compuesto de innumerables pequeños sonidos como el de los grillos, o el susurro de la brisa en las hojas de los árboles que crecen en la vereda, o el lejano murmullo de una televisión en alguna de las casas, me estremecen. La voz de la noche murmura en mis oídos, y yo me abro a su melancólica poesía. Lo efímero y lo eterno parecen confundirse, y la luna, que me sigue en mi camino, me espía desde lo alto. Una nube solitaria refleja la pálida luz del astro antes de perderse en la negrura del cielo estrellado. ¡Qué pequeño me siento ante tal inmensidad!&lt;br /&gt;Cruzo la esquina, concurrida en las horas diurnas pero que ahora se ve desolada. En momentos como éste gozo plenamente de hallarme solo. Lo bueno de la soledad es que no es necesario compartirla con nadie para disfrutarla. Los recuerdos se agolpan en mi mente. Fragmentos de buenos instantes de mi niñez, rincones oscuros inundados por la remembranza de mis amores adolescentes... Nostalgia de tiempos congelados en la memoria.&lt;br /&gt;Me acerco a mi casa, y el ruido de mis pasos en la acera reverbera en mi alma. La noche me acaricia con su etérea mano, no quiere dejarme ir. Me llama con su voz de sonidos lejanos, de quietud, del croar de las ranas en los charcos... Una pena infinita me abraza, y la certidumbre de que este momento será único, que no se repetirá.&lt;br /&gt;Llego a la puerta de mi hogar. Las rejas negras hacen juego con el cielo. El universo me observa y yo intento resistirme a su clamor. Mi perro me ve llegar y se acerca, moviendo la cola desenfrenado, como si fuera que no me ve en años. Puedo comprenderlo, pues yo siento lo mismo por la noche.&lt;br /&gt;Le dedico una caricia, para retribuir tanto afecto, y me dispongo a entrar. Abro la puerta y, antes de pasar, me vuelvo y aspiro profundamente. Saludo a la luna, a las estrellas, a los grillos, a los aromas que me despiden dulcemente. Saludo con tristeza a la noche, pues hasta mañana no la volveré a ver.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-6210083041036189869?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/6210083041036189869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=6210083041036189869&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/6210083041036189869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/6210083041036189869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/11/noche.html' title='Noche'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SS2cdkD0uJI/AAAAAAAAAD8/2hwesDRkvKM/s72-c/Noche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-7542045059947411956</id><published>2008-11-17T11:48:00.003-02:00</published><updated>2008-11-17T12:04:37.333-02:00</updated><title type='text'>Obsesión</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SSF5yA9VqjI/AAAAAAAAADk/kNRDtMa__HU/s1600-h/Obsesion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269626939157883442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 237px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SSF5yA9VqjI/AAAAAAAAADk/kNRDtMa__HU/s320/Obsesion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intentando alcanzar&lt;br /&gt;Una verdad que está más allá&lt;br /&gt;Cruel destino que sembraste en mí&lt;br /&gt;La desdicha de mi cordura&lt;br /&gt;Hoy observo, lleno de dolor&lt;br /&gt;Esta macilenta realidad&lt;br /&gt;En algún lugar está el porqué&lt;br /&gt;La razón que quiero encontrar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscuridad cúbreme&lt;br /&gt;Apacigua esta obsesión&lt;br /&gt;Ayúdame a vencer&lt;br /&gt;Esta tortura de mi corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sufriendo los golpes de la suerte&lt;br /&gt;Vislumbré el día de mi muerte&lt;br /&gt;Desatando la crueldad&lt;br /&gt;De los demonios de la soledad&lt;br /&gt;Existencia, te ríes de mí&lt;br /&gt;Cuando te burlas de mi sufrir&lt;br /&gt;Oh locura, te oigo venir&lt;br /&gt;Y yo sé que vienes por mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscuridad cúbreme&lt;br /&gt;Apacigua esta obsesión&lt;br /&gt;Ayúdame a vencer&lt;br /&gt;Esta tortura de mi corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentando escapar&lt;br /&gt;De una verdad que no puedo cambiar&lt;br /&gt;El destino otra vez me engañó&lt;br /&gt;Y hoy me abrazo con mi perdición&lt;br /&gt;Mientras veo lleno de dolor&lt;br /&gt;Esta traicionera realidad&lt;br /&gt;Hoy ya no creo que haya un porqué&lt;br /&gt;La razón de la desesperación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscuridad llévame&lt;br /&gt;Arrebátame de mi ser&lt;br /&gt;Yo, que alguna vez creí&lt;br /&gt;Y me condenaste a sufrir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2002&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-7542045059947411956?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/7542045059947411956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=7542045059947411956&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7542045059947411956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7542045059947411956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/11/obsesin.html' title='Obsesión'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SSF5yA9VqjI/AAAAAAAAADk/kNRDtMa__HU/s72-c/Obsesion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-7189804839540271720</id><published>2008-11-12T12:26:00.010-02:00</published><updated>2008-11-12T13:26:44.525-02:00</updated><title type='text'>Tierra Viva</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRrq1WOFITI/AAAAAAAAACE/Is4B34wj9ZQ/s1600-h/Devoured+by+ants.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267780916381819186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 238px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRrq1WOFITI/AAAAAAAAACE/Is4B34wj9ZQ/s320/Devoured+by+ants.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que sintió Andrés fue el calor. Una sensación agobiante de asfixia, como si &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;estuviera&lt;/span&gt; intentando inhalar en un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;vacío&lt;/span&gt;, mientras el brillo del sol le llegaba rojo a través de sus párpados cerrados y escaldaba su rostro. La conciencia le volvía lentamente; era como subir desde un abismo marino insondable, hacia el tenue resplandor de luz en la superficie. Todo se iba haciendo más claro, más nítido. Y luego comenzó a recordar.&lt;br /&gt;Abrió los ojos de golpe y los volvió a cerrar, cegado por la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;encandilante&lt;/span&gt; luz del eterno mediodía. Se sentó y tosió por el polvo que había levantado.&lt;br /&gt;—Veo que aún vives. Bien. No quería que murieras, por lo menos no tan pronto.&lt;br /&gt;Con su mano a modo de visera buscó el origen de esa voz, sin haber razonado del todo las palabras. Una figura se recortaba contra el cielo de un azul casi doloroso. El hombre, que no alcanzaba a reconocer, vestía pantalón y camisa blancos y sombrero de color caqui y le apuntaba con una escopeta.&lt;br /&gt;— ¿Acaso creíste que podías robarme las piedras? —, escupió en el suelo—. Deberías haber pensado mejor lo que hacías—, dijo con una extraña sonrisa.&lt;br /&gt;Entonces las imágenes volvieron a su mente. Instintivamente se llevó la mano al estómago, lo que provocó una risa del hombre de la escopeta. Era Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Rosendo&lt;/span&gt;, su patrón. O más bien su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;ex&lt;/span&gt;-patrón, desde que Andrés había “&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;renegociado&lt;/span&gt;” su salario, y había robado la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;bolsita&lt;/span&gt; de cuero con nueve diamantes. Él no había nacido para ser peón; sus sueños iban más allá de lo que su clase se permitía. Veía la injusticia de estar confinado a una &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;semi esclavitud&lt;/span&gt; sin posibilidad alguna de escapar, y le hervía la sangre. Poco a poco fue construyendo su plan. Sedujo a la mucama de la casa, y le prometió un futuro. Era mentira, en su sueño no había lugar para otra persona, pero consiguió que le revelara algunos datos que sólo ella conocía por ser la confidente muda de la señora de la casa, y también por haber prestado atención a lo que le susurraba al oído Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Rosendo&lt;/span&gt; cuando la tomaba casi por la fuerza. Andrés le había hablado de dinero, de una familia y de amor y libertad, y ella había caído en la trampa. Había tomado la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;bolsita&lt;/span&gt; del cajón de la señora y se la había procurado, no sin antes hacerle dar su palabra de que volvería por ella. Andrés prometió todo lo que ella le pidió y, luego de ocultar bien las piedras, huyó al monte con la intención de no volver jamás. Tres horas después comprendió que todo plan tiene sus fallas, cuando los perros de caza lo cercaron en un recodo del río, y los rudos hombres de su patrón lo golpearon hasta casi matarlo. Y después de eso sólo había negrura.&lt;br /&gt;—Tendrías que saber que no debes confiar en una mujer—, le dijo Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Rosendo&lt;/span&gt; mientras se sentaba en el capot del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;jeep&lt;/span&gt;—. Es una pena, era una buena hembra, pero ingenua como todas las de su clase. Ahora va a aprender a robar en el fondo del río.&lt;br /&gt;— Me va a matar... —dijo Andrés arrastrando las palabras, todavía entumecido—. Me va a matar, pero no sabe dónde los escondí... y yo no se lo voy a decir.&lt;br /&gt;Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Rosendo&lt;/span&gt; rió—. No, no te voy a matar. Por lo menos no personalmente. Y me puedo imaginar qué hiciste con las piedras, por lo que me dijo la puta esa. Me tienes que comprender, no puedo dejar que los demás peones piensen que me pueden ganar. No pueden. Y como no me gusta perder trabajadores, prefiero que tengan miedo. Así que vamos a dar un ejemplo—, dijo, y le hizo una seña para que mirase. Andrés dirigió la vista hacia sus propias piernas, y tardó unos segundos en darse cuenta de que estaban engrilladas.&lt;br /&gt;—La plantación de mi familia la construyó mi abuelo, hace más de ochenta años. Y él sabía qué hacer en estos casos. Conoces los rumores que decían que en los años más calurosos él vendía al diablo a los peones que trabajaban menos—, prendió un cigarrillo—. Es un mito, una leyenda. Pero hay algo de verdad detrás de ella. ¿&lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Sabes&lt;/span&gt; acaso en dónde estamos?&lt;br /&gt;Andrés negó con la cabeza, demasiado aturdido como para hablar. Miró alrededor, pero sólo alcanzó a ver que estaba en un erial, sin vegetación a la vista, salvo algunas matas secas. El terreno era irregular y seco, salpicado de montículos arenosos. Desde el suelo, llegaba a ver el cauce de un río seco. El calor le nublaba la vista, y desdibujaba el escaso paisaje que iba más allá.&lt;br /&gt;—Estamos en “Tierra Viva”—, le informó su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;captor&lt;/span&gt;. Había escuchado rumores de que la gente evitaba como la peste ese páramo que se encontraba unos cincuenta kilómetros al norte de la plantación. Los caminos daban un gran rodeo para no pasar por allí. Él siempre había desdeñado esos chismes de viejas supersticiosas, pero sabía que cuando había sequía, el desierto reinaba en un radio de kilómetros. Y luego de la temporada de lluvias, se solían rezar responsos para que Tierra Viva no se extendiera a las regiones &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;circundantes&lt;/span&gt;. Nadie sabía quién o cómo se había originado la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;superchería&lt;/span&gt;, pero todos hablaban en voz baja de ella, si no podían evitarlo. Como él venía del sur, no se lo habían inculcado desde la niñez, y por lo tanto no entendía por qué los demás peones se persignaban cuando preguntó sobre ese lugar. “El Diablo vive ahí”, le decían, y se negaban —a veces en forma violenta— a seguir hablando del tema, por lo que él no &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;insistía&lt;/span&gt; mucho.&lt;br /&gt;—No tengo miedo—, fue lo único que logró decir.&lt;br /&gt;— ¡Me gusta esa actitud! —, dijo entre risas Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Rosendo&lt;/span&gt;—.  Así es más divertido.&lt;br /&gt;—Nunca va a tener los diamantes si me mata.&lt;br /&gt;Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Rosendo&lt;/span&gt; se acercó y se agachó junto a él, mientras le ponía el cañón de la escopeta en el pecho—.  &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Créeme&lt;/span&gt; que, si no quisiera sembrar un ejemplo, ya los habría obtenido.&lt;br /&gt;“No puede ser”, pensó Andrés, “Esto no puede estar ocurriendo”.  No sentía sus extremidades, estaba completamente paralizado y confundido. Todo había salido mal.  Todo.  Pero, ¿por qué no lo mataba de una vez ese hijo de puta? Había algo que no entendía.&lt;br /&gt;—Te voy a dar una oportunidad. Sólo una—. El hombre se metió la mano en el bolsillo y sacó una llave—. Aquí está la llave de los grilletes. Si te los quitas, podrás correr—, dijo, y a continuación arrojó la llave hacia el cauce seco del río, a unos quince metros de dónde se encontraban—. Eso es todo.&lt;br /&gt;Andrés miró sin comprender la parábola que describió la llave en el aire. Luego se puso de pie como pudo e intentó moverse, sólo para caer luego de un paso.&lt;br /&gt;—Me va a disparar ¿no es cierto? —, preguntó mirando con furia al hacendado.&lt;br /&gt;—No es necesario hacerlo—, dijo éste, y subiendo al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;jeep&lt;/span&gt; lo puso en marcha—. La Tierra Viva se encargará de ti—. Luego de decir esto aceleró unos metros y se detuvo junto a uno de los grandes montículos de tierra arenosa—. Por cierto, yo te diría que te apures—, dijo y comenzó a &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;reírse&lt;/span&gt; mientras &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;buscaba&lt;/span&gt; algo debajo del asiento. Por un segundo Andrés pensó que le iba a disparar, pero luego vio que lo que tenía en la mano era un bidón de agua. Sin dejar de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;reír&lt;/span&gt;, se inclino sobre el montículo y vertió el agua dentro; luego lo arrojó a un lado y se alejó rápidamente a la vez que su silueta se iba desdibujando por el calor que se elevaba del suelo. A lo lejos se seguían oyendo las carcajadas.&lt;br /&gt;Andrés intentó pensar. No podía entender por qué lo dejaba allí sin más, ni la ceremonia extraña que acababa de presenciar. “Al demonio”, se dijo y empezó a arrastrarse en busca de la llave.&lt;br /&gt;Se había movido un par de metros, y aún continuaba oyendo el rugir del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;jeep&lt;/span&gt; en la distancia, cuando otro sonido empezó a crecer. Esta vez venía de las entrañas de la tierra. Era una especie de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;chirrido&lt;/span&gt;, como de una sierra desafilada que intentara cortar un tronco particularmente duro. El sonido continuó subiendo de volumen, y él empezó a sentir miedo. Un miedo visceral, miedo a lo desconocido. Todas los rumores que había escuchado, todos los terrores de cientos de personas se daban cita en su mente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;afiebrada&lt;/span&gt;, y, con irracional desesperación intentó ponerse de pie, se enredó en las cadenas y dio de bruces en el polvo. El pánico crecía a pasos agigantados, y, entre sollozos de congoja, comenzó a arrastrarse lo más rápido que podía. Se encontraba a cinco metros de lo que en otro tiempo había sido la orilla del río cuando el sonido llegó al clímax y, aunque estaba cegado por el terror, se atrevió a mirar hacia atrás. La visión le quitó la respiración. De los montículos brotaba una masa cenicienta y terrosa, que vibraba al ritmo del sonido que producían sus millones de patas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;reptantes&lt;/span&gt;. Eran hormigas carnívoras. Excitadas por el agua salían de su madriguera buscando presas, como hacían todos los años luego de la temporada de lluvias. El espanto pareció vaciarle la médula de los huesos. Se volvió y comenzó a arrastrarse más rápido gimiendo como un niño. Se maldijo por haber sido atrapado, por haber creído que podía lograrlo, por no haber sabido qué era este lugar, por haber pedido trabajo en la plantación dos años antes, por haber nacido... Estaba a un metro y medio de la orilla y a dos más de la llave, cuando la horda lo alcanzó. Con un horror indescriptible sintió que comenzaban a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;reptarle&lt;/span&gt; miles de pequeñas patas por las pantorrillas, y un momento después un peso increíble cayó sobre sus pies. En su desesperación comenzó a sacudirse y a gritar, mientras intentaba darse la vuelta para utilizar sus manos. Las notaba por sus muslos, su espalda, moviéndose y mordiéndolo, arrancando su carne en minúsculos trozos, llevándolo a la locura del dolor. En un arrebato de demencia intentó erguirse, y logró levantarse un poco, lo suficiente para ver la llave. Luego, el peso de mil millones de pequeños cuerpos lo derribó y lo cubrió por completo. Las podía sentir lacerando toda su piel, quitándole el aire al oprimirlo contra el suelo. Lo que le quedaba de cordura —si es que aún le quedaba algo— lo perdió cuando las sintió penetrar en sus oídos, cercenando su carne al abrirse camino. Quiso gritar, pero el colgajo sanguinolento que había sido su lengua ya no le respondía, y al abrir la boca ya no pudo cerrarla. Tuvo aún unos instantes de conciencia mientras era masticado desde su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Rosendo&lt;/span&gt; volvió dos semanas después, cuando estuvo seguro de que la Tierra Viva se hubiera apaciguado. Encontró únicamente fragmentos de los huesos grandes, y de entre ellos tomó los nueve diamantes, los mismos que Andrés le había robado y se había tragado con la esperanza de que no los hallaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;BlackWolf&lt;/span&gt; 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-7189804839540271720?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/7189804839540271720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=7189804839540271720&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7189804839540271720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7189804839540271720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/11/tierra-viva.html' title='Tierra Viva'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRrq1WOFITI/AAAAAAAAACE/Is4B34wj9ZQ/s72-c/Devoured+by+ants.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-4916865166538845333</id><published>2008-10-16T16:44:00.002-03:00</published><updated>2008-11-12T13:40:42.027-02:00</updated><title type='text'>Penumbra</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr46hy5uRI/AAAAAAAAACM/PKfaovEV1Gk/s1600-h/Penumbra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267796398551185682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr46hy5uRI/AAAAAAAAACM/PKfaovEV1Gk/s320/Penumbra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sumido en la congoja de esta penumbra perpetua&lt;br /&gt;Anhelando la caricia de tu mirada&lt;br /&gt;Me hallo lamiendo los despojos de un pasado fugaz&lt;br /&gt;En mi afán por encontrarte&lt;br /&gt;Y por que me encuentres&lt;br /&gt;Y despertar a un nuevo día luminoso&lt;br /&gt;Que me habla en mis sueños&lt;br /&gt;Como me hablaba en mi niñez&lt;br /&gt;Cuando ya te conocía aún sin conocerte&lt;br /&gt;Cuando ya te había visto, más sin mirarte&lt;br /&gt;Cuando ya te amaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efímero es el destello de la pasión&lt;br /&gt;Y doloroso cuando anida en un corazón&lt;br /&gt;Que ha bebido de la soledad demasiado tiempo&lt;br /&gt;Sin conocer la brisa de Abril&lt;br /&gt;Ni la tibia llovizna de Agosto&lt;br /&gt;Llamado a un mundo ajeno y extraño&lt;br /&gt;Que se ríe del color de una flor&lt;br /&gt;Que se solaza en el sufrimiento&lt;br /&gt;Donde las lágrimas huyen al mar&lt;br /&gt;Para ahogar sus penas&lt;br /&gt;Y perduran&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya te había visto sin mirarte&lt;br /&gt;En mi sueño dorado de primavera&lt;br /&gt;Y ya te amaba sin conocerte&lt;br /&gt;Porque tu alma es la mía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-4916865166538845333?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/4916865166538845333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=4916865166538845333&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/4916865166538845333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/4916865166538845333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/10/penumbra.html' title='Penumbra'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr46hy5uRI/AAAAAAAAACM/PKfaovEV1Gk/s72-c/Penumbra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-8961878132667530094</id><published>2008-10-09T15:38:00.016-03:00</published><updated>2008-11-12T13:56:11.117-02:00</updated><title type='text'>La tarea</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr8ZWtecuI/AAAAAAAAACU/B5aVRwalhNA/s1600-h/SomosMerosCadaveres.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267800226686464738" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 301px; CURSOR: hand; HEIGHT: 205px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr8ZWtecuI/AAAAAAAAACU/B5aVRwalhNA/s320/SomosMerosCadaveres.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El alarido rasgó el velo de la noche, hasta desvanecerse paulatinamente en débiles estertores. Si alguien hubiese sido capaz de oirlo, ciertamente lo habría calificado como inhumano. Y no habría estado muy equivocado. Si bien la criatura que lo había proferido tenía forma humana, una breve mirada a sus ojos habría bastado a cualquiera para enloquecer, pues no había nada de humanidad en esos blancos globos oculares sin pupilas, ni en ese rostro desencajado y macilento. El ser se movía erráticamente, como si no controlara sus músculos del todo. Atravesó la espesura de un matorral y salió a la planicie bañada por la luz de la luna. Luego, como si se hubiera sentido vulnerable, volvió a internarse en el lindero del bosque, y avanzó protegido por la oscuridad umbría, dirigiéndose siempre hacia el norte. Cada tanto se detenía como si hubiera olvidado el poderoso impulso que lo impelía a seguir moviéndose, pero luego de unos instantes retomaba el camino, con un andar bamboleante y desmañado. Vestía los restos de lo que parecía una camisa y unos pantalones de pana, desgarrados y sucios de barro, y llevaba un colgante de cadena de plata con una cruz extraña, que brillaba cada vez que era alcanzada por algún rayo de luna que lograra abrirse paso entre el follaje. La cadena le quemaba el cuello, pero era incapaz de quitársela. Su única opción era terminar aquello que le habían ordenado, aquello que sentía que la cruz le susurraba todo el tiempo. Si bien no razonaba, su mente era asaltada por fragmentos de recuerdos que no comprendía, pues no poseía la capacidad de relacionarlos. Simplemente seguía su camino. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La mujer se levantó al sentir el golpe en la puerta. Todavía no se recuperaba de la muerte de su marido y aún no conseguía dormir más de dos horas seguidas. Todo había sido muy raro en los últimos tiempos, desde que el &lt;em&gt;houngan&lt;/em&gt; había comenzado a acosarla y a amenazarla. Pero ella se había mantenido fiel a su esposo, Jacques. Al final, había sentido miedo y le había contado a su marido la situación, y él había decidido que se marcharan de Haití y fueran a Costa Rica, donde vivían sus hermanos. Y ahora él estaba muerto y ella ya no tenía razones para quedarse. Cuando habló con la familia de él para comunicarles su fallecimiento, ellos le habían sugerido que llevara a cabo la voluntad de Jacques y se mudara al continente, y ella lo había aceptado. Creía ver la mano negra del hechicero vudú en la muerte de su marido. No habían quedado marcas en su cuerpo, ni signos de violencia; sus compañeros de trabajo dijeron que actuaba normalmente y que al momento siguiente simplemente se había desplomado. El médico diagnosticó un ataque cardíaco, pero Jacques nunca había sufrido del corazón. Por seguridad lo habían sepultado en el poblado vecino, a treinta kilómetros de su propio pueblo.Se dirigió a la puerta y fue asaltada por un mal presentimiento. ¿Quién vendría a llamar a esas horas? Temiendo que fuera el &lt;em&gt;houngan&lt;/em&gt;, preguntó:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;— ¿Quién es? Estas no son horas... &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No terminó la frase. Los golpes sonaron más fuertes y la madera cedió. Cuando vio lo que aparecía en el vano de la puerta gritó, y su cordura se quebró como un cristal. Porque el ser que estaba allí era Jacques, todavía sucio con la tierra donde lo habían enterrado, con la mirada sin vida y el olor de la muerte emanando de él. La mujer perdió la conciencia, y el zombi avanzó y la cargó en sus hombros. Luego salió por la puerta para completar la tarea que le habían ordenado, y se dirigió a la morada del &lt;em&gt;houngan&lt;/em&gt;. Después de todo, había logrado establecer una relación entre sus recuerdos cuando vio el rostro de la que había sido su mujer, ya que de sus ojos muertos brotaron algunas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-8961878132667530094?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/8961878132667530094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=8961878132667530094&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8961878132667530094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8961878132667530094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/10/la-tarea.html' title='La tarea'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr8ZWtecuI/AAAAAAAAACU/B5aVRwalhNA/s72-c/SomosMerosCadaveres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-8270262021439311783</id><published>2008-09-29T15:03:00.005-03:00</published><updated>2008-11-12T14:14:06.459-02:00</updated><title type='text'>Inmortalidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRsAtiwYBmI/AAAAAAAAADE/4BpKpkMlzDE/s1600-h/Inmortalidad3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267804971563746914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRsAtiwYBmI/AAAAAAAAADE/4BpKpkMlzDE/s320/Inmortalidad3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He soñado con las sombrías planicies de mundos inenarrables, y he visto alzarse soles innominados en cielos extraños. He visitado las constelaciones que no son visibles desde la Tierra, y he hablado con seres que mis peores pesadillas no han conseguido imaginar. He sido llamado por mil nombres, a través de mil eternidades distintas. He presenciado el surgimiento y la decadencia de infinitas civilizaciones y he experimentado un millón de sensaciones diferentes. He reencarnado una interminable cantidad de veces en dimensiones que escapan a la comprensión, y he vivido con más rostros que los que los matématicos podrían contar. Mas he recibido la bendición de olvidar, en cada encarnación, lo que fui y lo que conocí, para experimentarlo nuevamente con la alegría de la primera vez. Hoy habito en este mundo, con este rostro y no tengo memoria de mis existencias pasadas. Pero este camino que yace ante mí, aunque ya lo he recorrido hace eones, se me ocurre nuevo e intrigante. Y en mi próxima existencia lo he de afrontar con la misma curiosidad y expectación con que hoy lo enfrento. ¿Adónde iré después? ¿Acaso me recordaré, o todo lo que hoy haga será relegado al profundo abismo del olvido? Quizá este mundo y esta vida que se me hace tan familiar, no sea más que los extraños sueños que tenga, cuando exista en un mundo y una vida diferentes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-8270262021439311783?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/8270262021439311783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=8270262021439311783&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8270262021439311783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/8270262021439311783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/09/inmortalidad.html' title='Inmortalidad'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRsAtiwYBmI/AAAAAAAAADE/4BpKpkMlzDE/s72-c/Inmortalidad3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-7614363131244427402</id><published>2008-09-17T14:31:00.005-03:00</published><updated>2009-05-06T21:11:04.240-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Locura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Suicidio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pacto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Magia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Pacto</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr986Y-m3I/AAAAAAAAACk/eOSn9U689Jc/s1600-h/Pacto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267801937071217522" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; width: 218px; height: 320px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr986Y-m3I/AAAAAAAAACk/eOSn9U689Jc/s320/Pacto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenía que funcionar. Esta vez sí. Era la séptima vez que lo intentaba, y sencillamente tenía que funcionar. Había algo de místico en el número siete, por lo que no cabían dudas. Esta vez el maldito recibiría su merecido.&lt;br /&gt;Hizo una pausa para recordar el motivo, el por qué iba a realizar el ritual, la razón por la que iba a intentar matar a alguien utilizando los poderes oscuros. Las imágenes de la traición vinieron a su mente, imborrables, saturando de ira y odio cada partícula de él. Gerard, el falso amigo, el Judas, había clavado ese puñal en su espalda, seguro de su impunidad. En otra época se habría resignado y aceptado su suerte con tristeza. Ya no más. Esta vez él impondría el castigo. Esta vez aquel maldito traidor pagaría.&lt;br /&gt;Arregló el círculo y colocó, con grave parsimonia, las velas negras, formando un pentáculo. Con pausa, se arrodilló en su interior, y comenzó a entonar mentalmente letanías sin sentido, con el único propósito de despojar a su mente de todo, excepto de aquello que lo había impulsado a esto. Luego de un tiempo indefinido, pues ya había perdido toda noción de ubicuidad, y bien podría ser que llevase allí un minuto, una hora o una semana, tomó la brillante daga en una mano y el muñeco en la otra. Le había costado conseguir algo de Gerard. Le había costado controlar su desprecio para acercarse lo suficiente como para robarle una prenda de ropa. No había dudas, no había vacilaciones. Estaba seguro de lo que haría. Después de todo, era la única forma. La amaba demasiado, y ella se había ido con ese infeliz que decía ser su amigo. Pues ahora Gerard moriría, y a ella no le quedaría más opción que regresar con él. Se sentía vacío, desnudo sin ella. Despojado de su voluntad, excepto para esto. Seis veces había realizado el ritual, seis veces había fracasado al dejar que la imagen de ella se interpusiera. Ésta vez saldría perfecto. Recordaba las palabras de consejo que un compañero le dijo alguna vez: “no hagas pactos con demonios, podrías perder más de lo que crees. Son por naturaleza engañosos”. Pero él ya no tenía nada que perder. Su alma ya la había perdido, su amor ya no estaba con él, y no tenía razones para vivir. Con furia hundió la daga en el muñeco y lo clavó en el piso. Luego pronunció las palabras, y, realizándose un corte en la muñeca, vertió gotas de su propia sangre para sellar el pacto. Hecho esto, lo inundó un sentimiento de euforia. Sabía que había funcionado. Gerard debía de estar muerto. Ahora sólo debía esperar que ella volviera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo encontraron tres días después. Ahorcado. Su cuerpo se balanceaba como un macabro péndulo, colgado de una de las vigas del techo. Entre el desorden de papeles se destacaba un diario del día anterior. Estaba abierto en un artículo que rezaba:&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;PAREJA MUERE EN ACCIDENTE DE AUTO. Gerard Dupont y su mujer, Debra, perecieron anoche al estrellarse el auto que manejaban contra el muro de una fábrica&lt;/strong&gt;.”&lt;br /&gt;El resto de la hoja había sido arrancado, y fue hallado extrañamente dentro de la boca del suicida. Tenía garabateadas varias frases, sólo una de ellas legible. “&lt;em&gt;No pactes con demonios&lt;/em&gt;”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-7614363131244427402?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/7614363131244427402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=7614363131244427402&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7614363131244427402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/7614363131244427402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/09/pacto.html' title='Pacto'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr986Y-m3I/AAAAAAAAACk/eOSn9U689Jc/s72-c/Pacto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5879033548339199552.post-31419064867108522</id><published>2008-09-15T13:00:00.004-03:00</published><updated>2009-05-06T21:08:30.951-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Asesinato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sobrenatural'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lovecraft'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Locura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oscuridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ultratumba'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>La voz de las tinieblas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Originalmente posteado en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.hplovecraft.es/foros"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;www.hplovecraft.es/foros&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;La voz de las tinieblas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr_VMKBsSI/AAAAAAAAAC0/4P8mQncY7EY/s1600-h/shub_niggurath.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267803453668831522" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; width: 233px; height: 320px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr_VMKBsSI/AAAAAAAAAC0/4P8mQncY7EY/s320/shub_niggurath.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Her voice rides on the breeze&lt;br /&gt;Oh, it's haunting me&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Megadeth&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Hollow carcass of a man, is all I leave&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Slayer&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Sal de la luz, imbécil! ¡No vuelvas a obstruirla! Sé que piensas que estoy loco. Tal vez lo esté. La verdad es que desearía estarlo, aunque ¿cuál sería la diferencia? Siéntate allí, en aquel rincón. A ti la oscuridad no te hará daño, pues no has penetrado en ella.&lt;br /&gt;“Te preguntas por qué estoy aquí, en este rectángulo luminoso, en este pequeño retazo de luz que llega del ventanuco que hay en la puerta. Pregúntate también qué es lo que llevaría a un hombre común a este miserable estado. No siempre ha sido así, ¿sabes? No siempre he estado solo y asustado como un niño por la noche, pero esa vida parece una fantasía, apenas más que un sueño ahora. Imágenes de una existencia anterior, a millones de años de aquí. No tenía esta camisa que retiene mis brazos en ese entonces; es más, incluso podría decir que hasta era feliz. Pero eso pasó ya, sólo me queda el silencio de palabras que ya no serán dichas. Perdona mis lágrimas, el recuerdo puede ser un licor amargo cuando nos embriaga…&lt;br /&gt;“He desvariado. No debo hacerlo. No me queda mucho tiempo y tengo que relatarte mi historia. No sé si servirá de algo, sólo sé que debo intentarlo. Debo pedirte que prevengas a todo aquel que quiera seguir mis pasos. Pero para eso debes comprender. Te pido perdón por todo esto, casi no te conozco y estoy a punto de echar una pesada carga sobre tus hombros. Necesito que me ayudes, ¿podrás hacerlo? Te apuras demasiado en asentir. Veremos si opinas igual una vez que te haya contado todo y hayas comprendido. La comprensión puede ser una maldición, ¿sabes? No, claro, ¿cómo podrías saberlo? Créeme que hay cosas que es mejor ignorar. Yo he perdido la razón por esto. Tú, que aún la conservas, me juzgarás de otra forma después. Ya lo verás.&lt;br /&gt;“Creo que no es necesario que describa la naturaleza de mis investigaciones. Seguramente ya has leído sobre ellas en esa carpeta que tienes en tus manos. Sé que cuando me encontraron encerrado e inconciente en el gabinete de mi estudio, tomaron todos los documentos que no alcancé a destruir. ¿Es verdad? Léelos, en esos papeles encontrarás algunas pistas. Afortunadamente mis anotaciones, las que explicaban en detalle los procedimientos que desarrollaba, sí llegué a quemarlos. Debería haber acabado con todo, incluso con mi vida, pero, ¿sabes?, eso no me habría brindado ningún alivio. Aún añoro la existencia que llevaba hace apenas unos meses, cuando no sabía, cuando era como tú. Fue entonces que todo cayó en el más profundo abismo que puedas siquiera imaginar. ¿Dices que quieres que comencemos por aquí? Está bien. Es un buen punto de partida, como puede serlo cualquiera.&lt;br /&gt;“Lo que yo buscaba… ya no lo recuerdo. Y en realidad ahora ya no tiene importancia. Creo que tenía un propósito altruista. Pero me consumió la ambición del descubrimiento. En afiebradas noches interminables de soledad en el laboratorio, el gusano de la fama próxima fue royendo lentamente mi alma. Hasta que sólo quedó esto que ves aquí, un demente. No seas condescendiente ni me compadezcas. Justicia poética. Hay ciertas aberraciones que no deben mirarse demasiado cerca; ciertas profundidades a las que no se debe bajar.&lt;br /&gt;“Me estoy apartando otra vez del tema principal. Como te decía, el propósito original de mis estudios se perdió junto con mi sensatez. Ya no sé el motivo. Sólo sé que necesitaba delinear el difuso límite que separa la vida de la muerte. La frontera en donde el alma aún no escapó, y sigue intentando animar la materia inerte. ¿Sabías que la ciencia actualmente puede llegar mucho más allá de lo que nuestros padres consideraban como “muerte clínica”? Y el futuro promete alargar ese borde aún más. Tiemblo al sólo pensar en eso.&lt;br /&gt;“Yo comencé inyectando diferentes drogas a ratoncillos, midiendo sus respuestas cerebrales ante el casi cese de las funciones vitales. Al principio todo fue como lo esperaba. Reacciones normales de una vida que se extingue. Las mediciones iban apagándose como una llama agotada. En esta etapa, me dí cuenta de que se podía refinar el proceso hasta el punto de lograr que el sujeto no muriese. Invertí mucho tiempo en mejorar los sueros que inyectaba para provocar la resucitación, así como el nivel justo de descarga eléctrica que necesitaba para hacerlo. Esto me permitió afinar el método hasta llegar prácticamente hasta el punto exacto en que la vitalidad abandonaba el cuerpo. Lo sorprendente fue que en esa línea inmaterial, a medida que los signos corporales bajaban hasta el cero, la actividad cerebral parecía a punto de estallar justo antes de… ah… como si… ¡¡¡AHH!!!&lt;br /&gt;“Lo siento. Vuelve a sentarte, ya estoy bien, no hace falta que llames a los enfermeros. Mi cabeza a menudo me juega malas pasadas. Mi cabeza… o algo más. En fin, debo intentar controlarme. Si me vuelvo a desvanecer es probable que no termine de contarte el origen de todo esto.&lt;br /&gt;“Como decía, lo fundamental de todo era monitorear el momento exacto antes de que el estado del espécimen fuese irrecuperable. En ese breve instante era cuando se obtenían las mediciones más extrañas, insospechadas. Luego, había que depurar el proceso hasta hacer posible la marcha atrás para revivir al sujeto. No te mentiré, mi intención, en cuanto observé los primeros resultados, fue realizar el experimento en un ser humano. Necesitaba conocer qué febriles pensamientos asaltaban a la mente cuando iba más allá de la muerte clínica. Los ratones ya no me servían; no lograban sobrevivir mucho más después de la experiencia. En principio imaginé que era por la ineficacia del procedimiento que utilizaba, y pasé semanas corrigiéndolo antes de desistir. Al parecer, los ratones morían de estrés, como si estuvieran aterrados… ¡Pobres animalillos! ¡Hoy sé cuáles pesadillas los perseguían en la vigilia! Pero en ese entonces, achaqué las muertes a la angustia provocada por las drogas. Supuse que una persona se sobrepondría en mejor medida a esto, porque entendería qué le estaba sucediendo. ¡Idiota de mí!&lt;br /&gt;“Cuando estuve seguro, me lancé a buscar un voluntario para el experimento. Sabía que no podía hacerlo por los medios habituales, porque habría sido mi ruina si la operación fracasaba y el voluntario moría. Además, conseguir la aprobación implicaba mucho más tiempo del que mi ansiosa mente estaba dispuesta a esperar. Hoy me avergüenzo de ello, pero tuve que recurrir a un vagabundo, un paria que aceptó gustoso el puñado de dinero que le ofrecí. Haces bien en fruncir el ceño, como te dije, me arrepiento y me avergüenzo. ¿Qué es lo que anotas? Aún no lo comprendes, ¿verdad?&lt;br /&gt;“Pues bien, el mendigo accedió a formar parte de la experiencia. No intenté explicarle bien de qué se trataba, por miedo a su negativa. Ocurrió un martes, por la noche. Temprano comencé con los preparativos. Tendí luego al vagabundo en la camilla, mientras ajustaba los instrumentos de medición. El anciano —tendría casi 60 años— se sometió finalmente a la inyección letal. Fue adormeciéndose poco a poco, mientras me describía, en su pobre lenguaje, las sensaciones que experimentaba. Me decía que era como irse a dormir. Primero un hormigueo en las extremidades. Luego, dejó de sentir los miembros. Sus respuestas se hicieron más pausadas, a medida que la vida se iba apagando en él. En aproximadamente veinte minutos dejó de responder a mis preguntas. Las ondas cerebrales habían bajado más allá de lo que se considera normal. La muerte clínica se acercaba. Sentía una excitación, una euforia increíble. Podía saborear el triunfo, sentir que aquellos científicos que me trataban despectivamente tendrían que admitirme como una de las grandes mentes del siglo XX. Y fue entonces, mientras estaba perdido en estas ensoñaciones, que todo se desbarrancó. El viejo alcanzó el punto límite, y pude comprobar que, efectivamente, la gráfica que monitoreaba las ondas cerebrales se disparaba. Alcancé los resultados que esperaba. Tomé las anotaciones que necesitaba y me preparé para inyectar el fluido que desharía todo el proceso.&lt;br /&gt;“¿Cómo dices? No te voy a explicar eso. Esas notas fueron destruidas junto con el instrumental del laboratorio. No insistas. Déjame terminar de contarte todo y verás por qué.&lt;br /&gt;“Como relataba, le inyecté al vagabundo el suero que lo devolvería a la vida. Había que ser extremadamente exacto con eso, pues cualquier acción a destiempo significaría la pérdida total. Pero no hubo problemas, en un principio. El sujeto reaccionó a la droga, y sus signos vitales comenzaron a estabilizarse. Sentí un relativo alivio cuando vi que las mediciones mostraban parámetros normales. El experimento había sido un éxito.&lt;br /&gt;“¡Qué rápido puede desencadenarse la locura absoluta! ¡Con qué velocidad los acontecimientos pueden precipitarse en una caída abrupta y demencial! El viejo debería empezar a recobrar la conciencia en ese momento. Me dirigí a una mesa a buscar una taza de café, para paliar los nervios que me consumían, y le dí la espalda a la camilla. ¿Has tenido alguna vez la sensación de que un peligro inminente te acecha? Yo lo sentí. Me volví rápidamente, derramando la bebida en el suelo, y con creciente horror pude ver al anciano de pie detrás de mí. Aún tenía algunos de los electrodos conectados a su brazo. Los ojos se abrían en una expresión del más puro terror que jamás hubiera visto. Lentamente abrió la boca y lanzó un alarido que me heló la sangre. Me arrojé sobre él, luego de que me hube repuesto del susto inicial, y caímos los dos al piso. El viejo seguía gritando, y empecé a golpearlo para intentar aturdirlo lo suficiente para que me dejara sedarlo. Se comenzó a defender, por instinto supongo, y en un momento de total confusión, entre el instrumental caído, tomó la jeringa que contenía el liquido letal, y la clavó en mi pierna.&lt;br /&gt;“Sentí un pánico que casi llegó hasta el paroxismo, y, en un acto reflejo, le hundí el cráneo con los restos de un monitor que había a un lado, que había caido destrozado en la pelea. Hecho esto caí sentado, sin poder creer lo que estaba sucediendo. El viejo sacudió los miembros durante unos segundos y luego quedó inerte. Permanecí unos minutos, que me parecieron una eternidad, observando el cadáver, con la mente completamente en blanco. De a poco, retazos de pensamientos fueron enhebrándose en mi mente, hasta que comprendí lo que había ocurrido, y sin poder contenerme vomité a un costado. Me levanté, asqueado y confundido. No sólo había matado al voluntario de un experimento prohibido, sino que empezaba a sentir los efectos de la muerte inminente, producto del fluido que había en la jeringa que el anciano me había clavado.&lt;br /&gt;“Te podrás imaginar que me movía sin pensar; pues el terror me hubiera paralizado. Me arrojé sobre los recipientes que contenían las drogas, para buscar el compuesto que neutralizaría los efectos que ya sentía avanzar inexorablemente. Lo encontré, y, con los dedos agarrotados, me lo inyecté en el brazo. No tenía idea de si podría revertir el proceso en esas condiciones anómalas, era algo que no había intentado nunca, pero fue lo único que pude hacer.&lt;br /&gt;“Por un momento creí que había funcionado; ya no sentía dolor y una sensación de paz inundaba mi ser. Luego caí en la cuenta de que el antídoto en realidad no había hecho efecto. Estaba muriendo. Podía verlo todo claramente, y me encontraba extrañamente lúcido. Sentí una pena abrumadora, una tristeza infinita. Como si me hubieran anestesiado, incluso esto quedó atrás. Veía la realidad como si fuera una ventana en la que estuviera atisbando, y de la que me alejara a un ritmo marcado y constante. Hasta que la negrura me envolvió por completo… Disculpa, es que tengo que recurrir a todo mi autocontrol para no temblar. ¿Has estado alguna vez en la oscuridad absoluta? No, no digas que el miedo a las tinieblas es natural. ¡La noche infinita que me rodeaba, tenía sustancia! ¡Podía sentirla rozando mi piel, abrazándome! ¡No puede imaginarte el terror que experimenté! ¡La fría garra de la oscuridad se cerraba sobre mí! ¡Oprimiendo mi pecho! ¡Arrastrándome hacia la nada! Y luego la voz. Una voz como jamás escuché, ni deseo volver a escuchar. Una voz fangosa, que provenía de todas partes y de ninguna. Una voz que hablaba en un lenguaje que los órganos humanos serían incapaces de reproducir. No sé qué idioma es ese. Lo único que sé es que, de alguna manera, comprendí lo que dijo. No te lo diré, es demasiado horrible para ser pronunciado en donde aún existan la esperanza y la luz. Lo único que te diré fue que era una promesa de horrores infinitos. Una promesa de venir por mí.&lt;br /&gt;“La razón me abandonó. No podía —nadie puede— soportar todo eso. En el torbellino de desesperación, de pronto sentí un dolor inenarrable, como si miles de agujas torturaran mi carne. Abrí los ojos y el resplandor de la luz me incendió la vista. No lograba comprender nada. Estaba vivo. Me di cuenta de que de alguna forma, el antídoto había funcionado.&lt;br /&gt;“Poco a poco fui recobrando los sentidos. Sentía la cabeza a punto de explotar. Logré sentarme, y por fin pude mirar a mi alrededor. Vi el desorden que primaba en el laboratorio, y el instrumental que yacía hecho añicos; el cadáver del viejo me observaba, manchado de sangre, con el terror petrificado en sus ojos sin vida. Entonces recordé. Recordé todo. Me incorporé, haciendo un gran esfuerzo y tambaleándome. Fue en ese momento que mi cordura huyó, presa de un miedo que el hombre no debiera conocer jamás. Desde uno de los rincones de la habitación, donde la luz era interrumpida por un armario y dejaba una gran sombra sobre la pared, la oscuridad de esa sombra cobró forma, como si se solidificara. Y pude sentir esa voz, fangosa y antinatural, hablándome, llamándome desde las tinieblas. Había venido por mí, desde otro plano. Yo había penetrado en su reino, y había huido. Ahora me había seguido para devorarme. Quedé allí, paralizado, bañado en un sudor gélido, oyendo esa abominación pronunciando mi nombre, y ya no pude soportar más. Mi salud mental literalmente estalló mientras corría huyendo de las sombras y de esa voz que resonaba en mi cabeza, llamándome desde las tinieblas.&lt;br /&gt;“¿Dices que me encontraron aferrado a una linterna? No recuerdo nada más que fragmentos difusos en los que apuntaba con ella en todas direcciones, intentando evitar que las sombras se extendieran por las paredes. Luego me trajeron aquí. La única opción que me queda es permanecer en este pequeño rectángulo de luz, pues oigo a esa monstruosidad llamándome todo el tiempo de estas sombras que nos rodean. No mires a tu alrededor, no puede verte ni tú puedes oirla. A mí no podrá verme si no me adentro en la oscuridad, pero sabe que estoy aquí. Vino desde más allá del tiempo y del espacio por mí, y tarde o temprano acabará por devorarme. No puedes ayudarme, ya nadie puede. El sólo escuchar esas palabras aberrantes me incendia el juicio. ¿Ahora me comprendes? No, no podrías. Pero era mi deber intentarlo, era mi deber relatártelo mientras el orden de mis pensamientos no se hubiese perdido del todo. Ni siquiera la muerte podría aliviarme, porque sé que allí estará eso, esperándome en las tinieblas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;……………………………………….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor abandonó la celda acolchada, cerrando la puerta con cuidado de no obstruir el paso de la luz del pasillo. Incluso cuando se alejaba podía sentir los gemidos que emitía el paciente que quedaba encerrado allí. Otro hombre, médico también, se dirigió a él.&lt;br /&gt;— ¿Qué opina de este caso, Dr Phillips?&lt;br /&gt;Phillips lo observó, tomándose tiempo para ordenar sus ideas.&lt;br /&gt;—Es interesante. Paranoia y alucinaciones inducidas por autosugestión. Creo que el haber matado a ese pobre vagabundo fue el detonante de su estado, pero aún debo revisar su historia clínica.&lt;br /&gt;—Por cierto, la policía trajo el informe de la autopsia. Es muy llamativo. Aunque el golpe en la cabeza fue lo que provocó la muerte, la víctima no habría vivido mucho más, de todos modos. Los órganos internos del pobre hombre parecían como si hubieran sido comidos desde dentro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© BlackWolf 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Quiero aprovechar para agradecer a mi amigo Corven Icenail, que me concedió el honor de ver publicado este relato en su revista... ¡¡¡Gracias de nuevo Corven!!!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5879033548339199552-31419064867108522?l=aullidodelobo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/feeds/31419064867108522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5879033548339199552&amp;postID=31419064867108522&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/31419064867108522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5879033548339199552/posts/default/31419064867108522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://aullidodelobo.blogspot.com/2008/09/la-voz-de-las-tinieblas.html' title='La voz de las tinieblas'/><author><name>BlackWolf</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05044931279184223915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/Sr_Eq78hbBI/AAAAAAAAAGw/DSupR9qC2Go/S220/IMG_0457.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_S0WdF3RImuA/SRr_VMKBsSI/AAAAAAAAAC0/4P8mQncY7EY/s72-c/shub_niggurath.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry></feed>
